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Domingo, 18 de octubre de 2026
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El documental que dejó sin palabras a Estados Unidos y se quedó con el récord de la plataforma más exigente del cine

Tres años de filmación secreta, casi tres horas de duración y una cifra que no se veía en Letterboxd desde 2012: cómo un registro de la vida en prisión de Elizabeth Holmes terminó en la cima de la clasificación histórica y por qué el público salió en silencio de las salas.

JK
Julia KaplanCultura y espectáculos · · 4 min de lectura
El documental que dejó sin palabras a Estados Unidos y se quedó con el récord de la plataforma más exigente del cine

"Dejé de respirar cuando entendí qué estaba mirando": la frase apareció cientos de veces en las últimas horas en los comentarios de espectadores que vieron en salas estadounidenses "You Can See Everything", el documental que en apenas unos días se convirtió en un fenómeno de crítica poco frecuente, al punto de alcanzar el primer puesto del ranking histórico de Letterboxd, la plataforma donde los usuarios registran películas y las califican con una severidad que suele ser implacable. Lo que más llamó la atención de los primeros reportes no fue la cifra, por sorprendente que resulte, sino una escena que se repite en las redes: gente que permaneció sentada después de los créditos, en silencio, sin aplaudir ni murmurar, como si necesitara un rato para volver del lugar al que la película la había llevado. Esa reacción, más que cualquier porcentaje, se transformó en la verdadera marca del estreno.

Una invitación inesperada, una filmación prohibida de hablar

La historia detrás del documental es tan llamativa como el resultado en pantalla. Elizabeth Holmes, la fundadora de Theranos que fue condenada a 11 años y tres meses de prisión por defraudar a inversores y pacientes con una tecnología de análisis de sangre que nunca funcionó como prometía, lleva casi cuatro años detenida. Cuando se cumplían 34 días de su ingreso a la cárcel, según el material de promoción difundido en Estados Unidos, les ofreció a los directores Nathan Fielder y Lance Oppenheim la posibilidad de registrarla con una sola condición: nadie podía saber. El rodaje se mantuvo en secreto durante tres años y la película, que supera las dos horas y cuarenta minutos de duración, recién vio la luz este fin de semana en cines norteamericanos. Yo creo que ese dato cambia la forma de mirar la película, porque uno entiende que cada plano de Holmes, cada conversación, cada silencio, fue aceptado por ella como parte de un acuerdo del que nadie más estaba al tanto, y eso le agrega una capa de incomodidad que no se borra cuando se apagan las luces de la sala.

“La película trepó al primer puesto del ranking histórico de Letterboxd, con una calificación promedio de 4,76 sobre 5 y más de 87.000 votos computados. El récord anterior lo sostenía "Harakiri", de 2012, con 4,68 sobre 5 y más de 271.000 valoraciones acumuladas a lo largo de los años.”Datos de la plataforma Letterboxd
  • En Rotten Tomatoes, el documental alcanzó un 99% de valoraciones positivas de la crítica especializada.
  • En IMDb, la nota media de 9,3 la iguala en el primer puesto del ranking general con "Cadena perpetua", una posición que ninguna película documental había tocado hasta ahora.
  • En Letterboxd, superó a "Harakiri" con menos de un tercio de los votos, un detalle que los usuarios más veteranos de la plataforma no dejaron de señalar.
  • Todavía no hay fecha confirmada para el estreno en América Latina.
  • La distribuidora Avalon anunció un lanzamiento en España para el 12 de febrero de 2027, sin confirmación de adelantos en funciones previas.

Para dimensionar lo que significa ese 4,76 en Letterboxd, me parece útil recordar cómo se mueve esa plataforma: allí conviven aficionados que reseñan cine de autor con espectadores que descalifican blockbusters apenas salen, y el promedio histórico de las películas más celebradas de las últimas dos décadas rara vez supera el 4,3. Que un documental de casi tres horas, sobre un tema que ya fue abordado en libros, podcasts y una serie con Amanda Seyfried, se imponga con tanta holgura en un ranking que hasta ahora encabezaba una obra maestra de 1962 restaurada en los años 2000, dice bastante del impacto que generó en quienes se sentaron a verla.

Como lectora y como alguien que siguió de cerca el caso Theranos desde sus primeras portadas, lo que más me interesa de este documental no es el veredicto judicial, que ya está escrito, sino el intento de mostrar a una persona concreta en un contexto que la mayoría imagina sin haberlo visto de cerca: la rutina de una cárcel federal, las conversaciones con funcionarios, los encuentros con su familia, los gestos mínimos del día a día. Me da la sensación de que la película no busca redimir a Holmes ni ensañarse con ella, y que por eso mismo incomoda tanto: obliga a mirar sin el escudo de un juicio moral rápido, y a quedarse después con las preguntas en lugar de con una conclusión cómoda. Si llegan a tener la oportunidad de verla cuando se confirme su fecha en la región, les recomiendo que vayan sin leer demasiado, que se preparen para una duración larga y que se queden unos minutos en la butaca cuando termine, porque sospecho que, como les pasó a los primeros espectadores, van a necesitar ese rato de silencio antes de poder hablar de lo que acaban de ver.

JK
Julia KaplanCultura y espectáculos

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