El dólar retoma la rueda sin movimientos y la inflación porteña de septiembre deja al descubierto la presión sobre los servicios
Tras el feriado del lunes, el tipo de cambio oficial volvió a cotizar en el Banco Nación a $1.485 para la compra y a $1.535 para la venta, mientras el blue se mantuvo muy cerca del canal formal; en paralelo, el IPC de la Ciudad marcó 1,8% mensual con los servicios y los precios estacionales al frente del repunte.

El mercado cambiario argentino volvió a abrir sus puertas este martes después de un fin de semana largo que dejó sin operaciones al lunes, y lo hizo prácticamente sin modificaciones respecto del cierre de la última rueda hábil: en el Banco Nación, el dólar oficial se mantuvo a 1.485 pesos para la compra y a 1.535 pesos para la venta, una foto que describe una calma que en el escenario local siempre es relativa porque convive con un nivel de precios todavía bajo tensión, como se desprende del 1,8% que acumuló el Índice de Precios al Consumidor de la Ciudad de Buenos Aires durante septiembre, un dígito que en cualquier economía ordenada sería bajo y que acá apenas recupera terreno después de varios meses de desaceleración.
En el segmento informal, el conocido como dólar blue arrancó el día en torno a los 1.493,80 pesos para la compra y a los 1.540 pesos para la venta, con lo cual la diferencia entre el canal oficial y el paralelo se redujo a apenas unas decenas de pesos, una brecha que volvió a comprimirse luego de que el Gobierno levantara el cepo cambiario y habilitara el libre acceso a los dólares financieros a través del home banking, una operativa que la mayoría de los bancos ofrece desde entonces mediante la sección de compra y venta de divisas, donde el usuario indica el monto en pesos, confirma la transacción y, según la entidad, puede mover el dinero dentro de una franja horaria que conviene verificar antes de operar para evitar sorpresas.
Qué empujó la inflación de septiembre en la Ciudad
El informe oficial porteño mostró que los servicios encabezaron las subas del mes con un incremento del 2%, seguidos por los precios estacionales, que treparon 2,3% y agrupan rubros sensibles como frutas y verduras, mientras que en la comparación interanual la inflación acumula 32,9% y en lo que va del año alcanza 23,7%, dos indicadores que ratifican que la pelea contra la suba de precios todavía no está ganada, sobre todo cuando se mira la composición de la canasta, porque el arrastre de los servicios pega de lleno en el presupuesto de los hogares a través de expensas, transporte, salud y conectividad, ítems que suelen ajustarse por encima del promedio y que pesan cada vez más en el gasto fijo de las familias.
Para el bolsillo cotidiano, estos números se traducen en que el poder adquisitivo sigue bajo presión aun cuando el ritmo mensual de suba de precios se mantenga por debajo del 2%, una paradoja que el Gobierno suele presentar como logro y que las estadísticas de la Ciudad describen con más crudeza, porque en un contexto de salarios que en muchos casos todavía negocia recuperar lo perdido en los últimos años, cualquier aumento mensual de precios, por mínimo que parezca, se siente en las decisiones de consumo del día a día, desde la compra del súper hasta la decisión de postergar un turno médico o de revisar cuál es el medio de transporte más conveniente para llegar al trabajo.
Qué falta hacer para que el alivio cambiario llegue a los precios
La combinación de un tipo de cambio estabilizado en el rango de los 1.500 pesos, una brecha casi nula entre el oficial y el blue y un acceso sin restricciones a los dólares financieros es, en teoría, el escenario que el equipo económico buscó desde el primer momento de la gestión, pero los datos de inflación porteña dejan en claro que la estabilidad del dólar sola no alcanza, porque mientras los servicios sigan ajustando por encima del promedio y los rubros estacionales aporten volatilidad, el efecto buscado de anclar expectativas tardará en trasladarse a las góndolas, y ese es, precisamente, el tramo que falta recorrer para que el alivio cambiario deje de ser una foto del mercado y se convierta en un alivio concreto en la economía cotidiana de la gente.
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