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Viernes, 16 de octubre de 2026
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El MI5 prende la alarma: la IA también puede ser una amenaza biológica

El director del servicio de inteligencia británico, Ken McCallum, aseguró que herramientas de inteligencia artificial ya están al alcance de grupos terroristas para acceder a conocimiento científico sensible. Anunció un centro especializado para evaluar el fenómeno.

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Marcos VillafañeTecnología · · 2 min de lectura
El MI5 prende la alarma: la IA también puede ser una amenaza biológica

¿Puede una inteligencia artificial ayudar a fabricar un arma biológica? Quienes la usamos a diario para redactar un mail o pedir una receta la vemos como una herramienta inofensiva. Pero el jefe del MI5, el servicio de inteligencia interior del Reino Unido, decidió mirar el vaso medio vacío: la IA, dijo, está bajando la barrera de entrada al conocimiento científico más peligroso.

Ken McCallum, director general del MI5, presentó su análisis anual de amenazas en Londres y dejó una advertencia concreta: grupos terroristas y organizaciones criminales podrían usar modelos de inteligencia artificial para acceder a información compleja sobre agentes patógenos o para aprender cómo liberarlos. Lo inquietante, según resumió, es que basta con saber qué preguntar.

“La IA ya está intensificando la lucha por la ciberseguridad entre atacantes y defensores.”Ken McCallum, director general del MI5

Un centro nuevo dentro del MI5

La declaración no quedó en el aire. McCallum confirmó que el MI5 pondrá en marcha un Centro de Evaluación de Amenazas de IA, una unidad interna dedicada a estudiar tanto los riesgos como las oportunidades que abre esta tecnología. La idea es simple: si la inteligencia artificial cambia las reglas de juego, los servicios de inteligencia quieren estar adentro antes que los atacantes.

  • Monitorear el uso malicioso de herramientas de IA por parte de grupos terroristas y redes criminales.
  • Evaluar cómo los modelos generativos pueden filtrar conocimiento científico sensible.
  • Anticiparse a escenarios en los que la IA acelere el desarrollo de armas biológicas o químicas.
  • Buscar un equilibrio entre el beneficio tecnológico y la necesidad de proteger la seguridad nacional.

Por qué preocupa ahora

La velocidad es el punto clave. Hace diez años, acceder a literatura científica avanzada requería formación universitaria, bibliotecas especializadas o contactos académicos. Hoy, un usuario sin entrenamiento técnico puede sentarse frente a una pantalla y obtener respuestas aparentemente expertas en segundos. Esa combinación, más conocimiento sensible disponible en internet en formato abierto, es la base del riesgo que describió McCallum.

El MI5 no está solo en esa mirada. Organismos de inteligencia de otros países comparten la preocupación de que la misma tecnología que acelera la investigación legítima pueda ser explotada con fines destructivos. De ahí el tono del anuncio: no se trata de demonizar a la IA, sino de entender dónde están los puntos débiles antes de que alguien los aproveche.

La pregunta abierta es incómoda: ¿qué deberían hacer los gobiernos para regular el acceso a información sensible sin frenar la innovación? Por ahora, Londres apuesta a observar, medir y anticiparse. Si te sirve, probá pensarlo la próxima vez que le pidas algo a una IA: lo que te responde del lado bueno también puede salir del lado malo.

MV
Marcos VillafañeTecnología

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