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Viernes, 16 de octubre de 2026
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El mouse que ya no hace clic: cómo la háptica reconfigura la herramienta del shooter competitivo

Logitech presentó el PRO X3 Superstrike, un periférico que reemplaza el interruptor tradicional por un sensor inductivo y devuelve vibración al dedo; repasamos qué cambia para los jugadores de Valorant, Counter-Strike 2, Call of Duty y Apex Legends.

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Julia KaplanCultura y espectáculos · · 3 min de lectura
El mouse que ya no hace clic: cómo la háptica reconfigura la herramienta del shooter competitivo

“Sin clic, no hay disparo”. La frase, que suena a boutade de foro, deja de serlo cuando uno se sienta frente al Logitech G PRO X3 Superstrike, el mouse que la marca suiza presentó para el circuito de los shooters competitivos y que propone, justamente, sacudir esa certeza: en lugar del clásico “click” que escuchamos desde los años del MX Intellipse en los noventa, lo que el dedo recibe ahora es una vibración configurable, una devolución háptica que el propio usuario decide cuánto durará y con qué intensidad se sentirá.

De los interruptores mecánicos al sensor inductivo

Para entender por qué esto importa hay que mirar la historia reciente del género. El mouse de PC nació como una herramienta de oficina y durante décadas el pulso del jugador dependió del mismo principio: un microinterruptor que se cerraba, una placa que registraba la pulsación y, como mucho, una luz roja que pasaba por debajo del sensor óptico. Primero vinieron los switches mecánicos, después los ópticos —más rápidos, sin rebote— y hoy Logitech apuesta por el sistema HITS, donde un sensor inductivo detecta cuánto se hundió el botón y devuelve una respuesta táctil ajustable en seis niveles.

Qué se puede tocar y qué se puede mover

Lo que me parece más interesante, y se lo consulté a varios lectores antes de escribir, es el menú de ajustes que ofrece el software Logitech G HUB: se puede definir la velocidad de disparo, regular la distancia de reactivación del clic —la función Rapid Trigger que la marca ya había popularizado en el PRO X2— y memorizar hasta cinco perfiles en la memoria interna del dispositivo, para llevarlos a una PC de torneo sin instalar nada. En lo personal, y sin haberlo probado todavía, creo que el cambio más profundo no está en la batería de 135 horas ni en los 59 gramos de la carcasa sin perforaciones, sino en la posibilidad de graduar cómo se siente el clic: es la primera vez que un periférico de esta categoría pone a tono fino la sensación bajo el dedo, como si uno afinara un instrumento antes de salir a escena.

  • Sensores ópticos HERO 2 de 44.000 DPI, con seguimiento sobre tela y vidrio.
  • Tasa de sondeo de hasta 8000 Hz vía LIGHTSPEED inalámbrico o USB-C.
  • Chipset NxLOGI y compatibilidad con la alfombrilla POWERPLAY para carga inalámbrica.
  • Sin RGB, sin botones laterales y sin rueda libre: la prioridad es el control del apuntado y las pulsaciones durante la partida.
  • Cintas de agarre opcionales y patas de PTFE en la caja, para adaptar el deslizamiento a distintas superficies.

Una propuesta que pide equipo a la altura

Como advierte la propia marca, exprimir los 8000 Hz de tasa de sondeo exige una PC con procesador moderno y un monitor de 240 Hz o más, algo que ya es moneda corriente en los setups de esports pero que no sobra recordar. El mouse está pensado para un público muy específico —los que pasan la tarde calibrando DPI en Valorant, Counter-Strike 2, Apex Legends o Call of Duty: Warzone— y deja afuera adornos que durante años fueron casi obligatorios en la gama alta. Si te interesa un mouse concreto para jugar, te lo digo sin vueltas: el PRO X3 Superstrike vale la pena seguirlo de cerca y, si el bolsillo y el equipo te acompañan, probarlo. La pregunta que me llevo a casa es la misma que le dejé a ustedes: ¿qué característica priorizás al elegir un mouse para jugar?

JK
Julia KaplanCultura y espectáculos

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