Lunes, 28 de septiembre de 2026
Actualidad y noticias, al instanteBuscar ⌕

Era Hora Noticias

El tren fluvial llega a Buenos Aires con la ausencia de su copiloto como motor de un viaje que valió la pena

La opera prima de Toto Ferro y Lucas Vignale se proyecta desde el 8 de octubre en la Sala Leopoldo Lugones y desde el 10 en el Malba, luego de pasar por la Berlinale, BAFICI y San Sebastián. Milo Barría protagoniza este retrato de un chico que sueña con conocer la Capital a bordo de una formación.

JK
Julia KaplanCultura y espectáculos · 28 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

Yo quiero ir a Buenos Aires, aunque sea en tren, dice Milo en algún momento de El tren fluvial, y esa frase tan simple, tan de chico, funciona como una declaración de principios para toda la película que dirige Lorenzo Toto Ferro junto con Lucas Vignale, y que desde el 8 de octubre se podrá ver en la Sala Leopoldo Lugones y desde el 10 en el Malba, después de un periplo internacional que incluyó la Berlinale, el BAFICI, San Sebastián y una parada en el MoMA neoyorquino. La historia sigue a un nene de nueve años, fanático del cine y del malambo, que decide subirse a un tren para conocer una ciudad que solo conoce por las películas, y a partir de ahí la película se convierte en un road movie chico, en una postal de la provincia de Buenos Aires filmada con paciencia y con oído fino para los silencios de los pibes.

Hay algo en el cine argentino de los últimos años que vuelve sobre la mirada infantil como territorio privilegiado, pienso en películas como El astronauta, de Federico Actis, o en el cine de Lucía Garibaldi, y El tren fluvial se inscribe en esa tradición con una decisión muy clara: dejar que la cámara acompañe a Milo sin tutorearlo demasiado, registrando sus descubrimientos con una textura casi documental. El género del coming of age, que en nuestro cine tiene hitos como Pizza, birra, faso o más recientemente El bosque de los duendes, encuentra acá una versión rural y ferroviaria, donde el viaje iniciático no va hacia la gran ciudad todavía, sino hacia la promesa de la gran ciudad, porque para él, que vive en un pueblo del interior profundo, Buenos Aires sigue siendo casi un cuento.

Un protagonista encontrado en Madariaga

Detrás de Milo está Milo Barría, un nene que Ferro y Vignale conocieron mientras trabajaban en otro rodaje en General Madariaga, cuando tenía ocho años. Cuenta Ferro que el chico bailaba malambo en el pueblo y que algo de esa relación con la danza se coló en el guion, igual que una idea sobre los trenes que acercó el propio Barría, y eso se nota, porque la película respira una autenticidad que sería muy difícil de fabricar en un casting porteño clásico. Lo acompañan en el elenco Rita Pauls, Mariano Barría y nada menos que Fabián Casas, cuyo aporte como actor siempre deja la sensación de que hay un poema escondido en la sala.

La dinámica de rodaje, además, fue casi de campamento, con el equipo compartiendo hotel, charlando las escenas de noche y revisando el material antes de cada jornada, un método que les daba margen para improvisar escenas nuevas a partir de lo que aparecía en la mesa. Con Milo, además, alternaban las tomas con juegos para sostener la atención, una decisión que se ve en pantalla, porque el chico nunca parece estar cumpliendo una orden sino habitando un personaje que se le parece demasiado.

“Mostrar la película es una manera de mantener vivo algo de lo que fue.”Toto Ferro, sobre la ausencia de Lucas Vignale

Una película que llega sin uno de sus directores

Es imposible escribir sobre El tren fluvial sin nombrar la sombra que dejó Lucas Vignale, que murió el 14 de junio a los 28 años en un choque de helicópteros en Río de Janeiro, apenas unos días después de acompañar a Ferro en la exhibición de Nueva York. El proyecto era el debut de ambos en la dirección de largometrajes, una dupla que venía construyendo un lenguaje común y que dejó en esta película una firma compartida que ahora le toca defender solo a Ferro. Esa ausencia, lejos de convertir al estreno porteño en un homenaje solemne, le da al recorrido una carga emotiva particular, porque seguir exhibiéndola es, como dice el propio Ferro, mantener vivo algo de lo que fue.

  • Sala Leopoldo Leopoldo Lugones (Teatro San Martín), desde el 8 de octubre, en el marco del Buenos Aires Festival de Cine Independiente o en su cartelera habitual, según corresponda a la programación de cada sala.
  • Malba Cine, desde el 10 de octubre, dentro de la programación del museo.
  • Funciones y reservas en las webs oficiales de cada sala y del museo.
  • Ficha técnica: dirección y guion de Lorenzo Toto Ferro y Lucas Vignale; producción ejecutiva de Bárbara Francisco y Jesi Constantin y como figura central Milo Barría, con Rita Pauls, Mariano Barría y Fabián Casas en el elenco.
  • Recomendación: apta para público familiar y para quien guste del cine de observación, con paciencia para planos largos y una mirada que privilegia el silencio por sobre el subrayado emocional.

Si me preguntan a mí, vale la pena acercarse a la Lugones o al Malba a dejarse llevar por este tren, que es fluvially fluvial también en su cadencia, porque se mueve lento, como los trenes del sur, y nos deja tiempo para mirar por la ventanilla junto con Milo. Es una película chica en el mejor sentido, de esas que no necesitan gritar para emocionar, y que en tiempos de pantallas rápidas viene bien como una invitación a bajar la velocidad y a recordar que Buenos Aires, para un nene del interior, todavía puede ser una aventura.

JK
Julia KaplanCultura y espectáculos

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo