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El viejo que no se jubila: Mario Sepúlveda vuelve a tirar a los 49 y hay que sacarse el sombrero

El cinco ascensos a la Liga sale del retiro en 2023 para sumarse al Torito de Plottier en el Prefederal de Neuquén. La decisión la terminaron de empujar sus hijas, que se largaron a llorar cuando les confirmó la vuelta.

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Lucas EtcheverryDeportes · 30 DE AGO DE 2026 · 3 min de lectura

Seamos sinceros: hay noticias que arrancan con la tribuna prendida fuego y otras que arrancan con un tipo yendo al gimnasio dos veces por semana y, de tanto ir, terminando otra vez con la camiseta puesta. Esta es de las segundas. Mario Sepúlveda, 49 años, cinco ascensos a la Liga Nacional en el lomo y un retiro anunciado a fines de 2023 después del Federal, vuelve a jugar. Y no vuelve a cualquier cosa: vuelve al Prefederal de Neuquén, defendiendo la camiseta del Torito de Plottier, el Centro Español que lo recibió como un hijo pródigo con carnet de socio.

Lo más lindo del asunto es cómo se cocinó la cosa. El propio Mario lo cuenta con una sinceridad que desarma: fue "sin querer queriendo". Después de colgar las zapatillas intentó mantenerse activo, pero le pasaba lo que le pasa a casi todo el mundo post retiro: iba cuando podía, fallaba, se comía la culpa y volvía a ir. Hasta que un día se prendió a los entrenamientos del Sub 21 del club, lunes, miércoles y viernes. Ahí se prendió la mecha otra vez.

De broma en broma, la cosa se puso seria

"Me propuse jugar la segunda parte del año con los chicos y me encontré que había Prefederal. La responsabilidad y la exigencia escaló mucho más de lo que pensaba", tiró el propio Sepúlveda, como excusándose medio en chiste. La cuestión es que las bromas en esta casa tienen consecuencias serias, porque cuando les tiró la primicia a sus hijas, el living se llenó de lágrimas de las buenas.

“Cuando les dije en broma que volvía encontré en sus caras una felicidad que no lo podía creer. Se largaron a llorar de la felicidad.”Mario Sepúlveda
  • Juana, 17 años, juega al fútbol en Talleres y le pide hace rato que se calce las botinetas.
  • Charo, 14, juega al básquet en el mismo Centro Español y se muere por verlo otra vez en cancha.
  • Naty, su compañera de vida, le banca la locura desde el banco de casa.
  • El Torito de Plottier, que lo recibió con los brazos abiertos después de toda una carrera con cinco ascensos a la Liga.

El físico manda, pero el alma tira del carro

Sepúlveda no se vende humo. Tiene los 49 puestos y sabe lo que eso significa en una cancha moderna. "El básquet ha evolucionado mucho en la parte física, que es en la que más ventajas voy a dar, sobre todo en la recuperación después de jugar", asumió, con esa honestidad que tienen los que ya no necesitan demostrarle nada a nadie. La idea, dice él mismo, es disfrutar y dar lo mejor. Para mí, con eso alcanza y sobra.

La movida sacudió al ambiente. "Esta hermosa comunidad del básquet recibió la noticia como una enorme alegría y me la transmite todo el tiempo", comentó el protagonista, y uno le cree: no es cualquier cosa ver a un cinco ascensos a la Liga volver a la cancha de abajo, la del ascenso, la de los viajes largos en micro y los vestuarios con mosaico frío. Para los pibes del Torito va a ser un regalo tener a alguien así en el plantel, y para el básquet de Neuquén, una inyección de identidad. La pregunta queda picando: ¿puede un tipo de casi medio siglo aportar de verdad en un torneo de ascenso, o la vuelta es más simbólica que competitiva? Yo me inclino por lo primero, pero los puntos los mandan los muchachos el próximo partido, día y horario a confirmar por la organización del Prefederal.

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Lucas EtcheverryDeportes

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