El Xacobeo 2027 pone a Galicia en el centro de la peregrinación europea: qué sabrá hacer con medio millón de caminantes
El Año Santo compostelano llega en un contexto de crecimiento sostenido del Camino y con una agenda que intenta repartir turismo y dinero por toda la región, no solo por la capital

Galicia se prepara para recibir en 2027 un Año Santo Xacobeo en el que la maquinaria turística, cultural y deportiva de la región funcionará a pleno régimen, con el objetivo declarado de que la celebración no quede confinada a Santiago de Compostela sino que derrame hacia otras localidades. La oportunidad se da en un momento de expansión sostenida de la ruta: según los datos oficiales de la Oficina del Peregrino, el Camino de Santiago contabilizó casi 540.000 peregrinos en 2025, lo que representa un incremento del 6 por ciento respecto del año anterior y confirma una tendencia que ya venía consolidándose desde la salida de la pandemia.
¿Qué es un Año Santo y por qué se celebra en 2027?
El Año Santo Xacobeo es una tradición católica de declarada seriedad religiosa que se repite cada vez que el 25 de julio, festividad del apóstol Santiago, cae en domingo, hecho que volverá a ocurrir en 2027. En ese año, Galicia articulará una agenda de conciertos con artistas locales, españoles e internacionales, festivales, exposiciones y eventos deportivos distribuidos a lo largo del territorio, con la intención declarada de evitar la saturación de la capital compostelana y repartir el impacto económico y turístico por toda la región.
Entre los eventos confirmados por las autoridades gallegas figura la salida de la Vuelta a España desde Santiago de Compostela el 4 de septiembre de 2027, con cuatro etapas dentro del territorio gallego. La decisión de que la carrera ciclística más importante del calendario español parta precisamente de la capital gallega en ese año tiene un valor simbólico evidente y una utilidad promocional que las autoridades regionales no ocultan: situar a Galicia en las pantallas internacionales durante varias jornadas de transmisión.
¿Por dónde pasa el Camino y cuánto hay que caminar para llevarse la Compostela?
El Camino de Santiago no es una única ruta sino una red de trazados que convergen en Compostela. El Camino Francés, declarado el más conocido y transitado, sale de la localidad francesa de Saint-Jean-Pied-de-Port o de la navarra Roncesvalles y recorre cerca de 800 kilómetros hasta Santiago. El Camino Portugués, que parte desde Oporto con variantes por el interior y por la costa, es el que más crece en los últimos años: casi 200.000 peregrinos recibieron la Compostela por esa vía en 2025, una cifra que lo posiciona como la segunda ruta en importancia detrás del Francés.
Completan la red el Camino del Norte, que recorre la costa cantábrica; el Camino Primitivo, que arranca en Oviedo y se considera el trazado histórico original; el Camino de Invierno, que parte desde Ponferrada; el Camino Inglés, con inicio en A Coruña o Ferrol y que era el utilizado históricamente por los peregrinos que llegaban en barco desde Gran Bretaña e Irlanda; y la Vía de la Plata, que une Sevilla con Santiago en cerca de 1.000 kilómetros. Existe además una ruta marítima por las rías gallegas, y el recorrido puede hacerse a pie, en bicicleta o a caballo.
Para obtener la Compostela, el certificado oficial que acredita la peregrinación, los requisitos son completar al menos los últimos 100 kilómetros a pie o a caballo, o 200 kilómetros en bicicleta, y cumplir con las condiciones que fija la Oficina del Peregrino, entre ellas la acreditación mediante sellos en credenciales. La progresión de peregrinos en los últimos años muestra que el fenómeno excede lo religioso y se afirma como un producto turístico-cultural de primer orden, con implicancias económicas, ambientales y urbanísticas sobre los municipios por los que pasa.
¿Dónde duermen los peregrinos y cuánto cuesta?
La infraestructura de alojamiento acompañó el crecimiento de la demanda. Galicia dispone de alrededor de 80 albergues públicos con unas 3.000 plazas, cuya tarifa de referencia es de 10 euros por noche. Estos establecimientos no incluyen comidas pero cuentan con espacios comunes y cocinas, en la red de servicios que se completa con bares y restaurantes a lo largo de los trazados. A la oferta pública se suman albergues privados, hostales y hoteles de distintas categorías, en una abanico que la administración gallega buscó ampliar para hacer frente al flujo esperado en el Año Santo.
¿Qué falta hacer para que el Xacobeo no se convierta en un problema?
El Xacobeo 2027 enfrenta un desafío declarado por los propios gestores públicos: cómo aprovechar el tirón turístico sin deteriorar los caminos, saturar los pueblos pequeños ni convertir la peregrinación en un mero producto de consumo. La masificación de los últimos años, sumada a la presión inmobiliaria sobre los municipios del Camino Francés y a la estacionalidad que concentra a los peregrinos en los meses centrales del año, obliga a pensar en políticas de ordenación territorial, gestión de residuos, regulación de alojamientos y desconcentración de flujos hacia rutas alternativas. La empresa turística gallega promueve el Año Santo como motor económico; los estudios sobre impacto ambiental y patrimonial insisten en que sin planificación el legado del 2027 puede terminar siendo una mochila de problemas para los que vienen detrás.
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