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Martes, 3 de noviembre de 2026
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Entrenar tres días para ver la curvatura terrestre: así es subir en la New Shepard

Seis pasajeros, poco más de diez minutos de vuelo y una preparación centrada en procedimientos y no en la condición física. Cómo es la experiencia suborbital de Blue Origin desde Texas.

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Ana Laura QuinteroAmbiente y energía · · 2 min de lectura
Entrenar tres días para ver la curvatura terrestre: así es subir en la New Shepard

La cápsula New Shepard, operada por Blue Origin desde 2021, lleva hasta seis pasajeros por vuelo a 107 kilómetros de altura, según el dato de la misión NS-38. Todo el recorrido dura 10 minutos y 17 segundos, y el despegue se realiza desde Texas. Se trata de una opción concreta para quienes tienen los medios económicos y la decisión de intentarla, aunque el costo queda reservado a un público muy específico.

¿Qué se entrena antes del lanzamiento?

Los tripulantes llegan al Launch Site One, ubicado en las montañas de Guadalupe, cerca de Van Horn, tres días antes del vuelo. Se alojan en la llamada Villa de Astronautas, donde reciben instrucciones sobre cómo moverse en ingravidez, cómo usar los sistemas de seguridad y qué esperar en cada etapa. El entrenamiento no es físico sino operativo, y no existen requisitos especiales de aptitud física: la preparación es procedimental.

¿Qué ocurre durante los diez minutos de vuelo?

  • La cápsula asciende a más de tres veces la velocidad del sonido.
  • Cruza la línea de Kármán, fijada a 100 kilómetros de altitud y reconocida internacionalmente como el límite del espacio.
  • Alcanzada la altura máxima, los pasajeros tienen tres minutos de gravedad cero para desabrocharse e intentar flotar.
  • Luego desciende siguiendo una trayectoria suborbital.

Desde los 40 kilómetros ya es visible el espacio negro, la atmósfera azul y la curvatura de la Tierra. El planeta no se ve entero, porque para eso haría falta alejarse bastante más. Quienes lo vivieron describen colores intensos que, según sus relatos, resultan difíciles de reproducir en imágenes. Por eso, la mayoría de los tripulantes prefiere usar esos pocos minutos para mirar hacia afuera antes que para explorar la ingravidez, que también puede experimentarse en vuelos parabólicos en la Tierra.

¿Es lo mismo que estar en órbita?

No. El viaje no pone a los pasajeros en órbita, y la diferencia no es menor: orbitar exige velocidades y energía muy superiores, además de misiones de mayor duración. El New Shepard sube y baja en trayectoria suborbital, lo que lo vuelve técnicamente más accesible, pero también acota la experiencia a unos pocos minutos en el límite del espacio. Esa acotación es precisamente la que define qué se puede ver y cuánto tiempo se puede disfrutar.

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Ana Laura QuinteroAmbiente y energía

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