Frutas y verduras: el rubro donde más se nota la diferencia de precios entre supermercados
El relevamiento de la Universidad de San Andrés para septiembre de 2026 muestra una dispersión del 9,2% en ese ítem, muy por encima del promedio general del 3,6%, y ubica a la Patagonia como la región más cara del país.

Una misma lista de compras puede terminar costando bastante distinto según la boca de expendio y la zona del país en la que se cargue el changuito. El informe Indicadores de Coyuntura Económica de octubre de 2026, elaborado por la Escuela de Negocios de la Universidad de San Andrews a partir de datos del Sistema Electrónico de Publicidad de Precios Argentinos (SEPA), puso números a esa intuición: las frutas y verduras encabezaron la dispersión de precios entre supermercados, con una diferencia del 9,2% entre los valores más bajos y los más altos registrados en el mes de septiembre del año pasado, un umbral que prácticamente triplica el promedio general del 3,6% calculado sobre las diecisiete categorías relevadas.
¿Dónde se concentran las mayores diferencias y dónde están los precios más parejos?
El contraste es elocuente cuando se mira el conjunto del informe. La investigación académica mostró que, en el otro extremo de la dispersión, la farmacia registró apenas un 1,8% de diferencia entre comercios, seguida por electrodomésticos, con un 2,1%, y panadería, con un 2,4%, configurando un primer grupo de rubros en los que el consumidor difícilmente obtendrá ahorros significativos por el simple hecho de cambiar de local. Las comidas preparadas, con un 5,8%, ocuparon el segundo lugar en volatilidad, mientras que carnes (3,9%), almacén (3,7%), desayuno y merienda y golosinas (3,6%), productos frescos (3,5%) y limpieza y bebidas (3,4%) se ubicaron en una zona intermedia en la que la comparación todavía puede rendir algún fruto, aunque sin los saltos abruptos que se observan en la verdulería.
Durante todo el año 2026, de acuerdo con el seguimiento realizado por el equipo de la Universidad de San Andrews, el promedio de dispersión entre supermercados para las diecisiete categorías consideradas se movió en una banda estrecha, entre el 3,5% y el 3,7%, lo que sugiere que el comportamiento de septiembre no fue un hecho aislado sino parte de una dinámica estructural en la que determinados rubros, por sus condiciones de oferta, logística y Perecimiento, tienden a escapar de cualquier homogeneización de Precios.
¿Qué pasa cuando el recorte es por región y no por cadena?
El análisis territorial arrojó un mapa con marcadas asimetrías. La Patagonia se posicionó como la región más cara del país, con un nivel de precios un 3,4% por encima de la media nacional, mientras que el Gran Buenos Aires y la Ciudad de Buenos Aires se ubicaron en el extremo opuesto, con valores un 5,5% y un 5,2% por debajo de ese promedio, respectivamente, lo que dejó una brecha de 8,9 puntos porcentuales entre los extremos geográficos. Sin embargo, ese orden no se replicó de manera uniforme al desagregar por rubro: el Noroeste Argentino concentró los precios más elevados en seis categorías, entre ellas carnes y frutas y verduras, confirmando que la dispersión regional responde a lógicas productivas y de distribución específicas de cada producto. El caso más elocuente fue el de las golosinas, donde la Patagonia cobró un 16,1% por encima del promedio nacional y la Ciudad de Buenos Aires un 16,5% por debajo, una diferencia de más de treinta puntos que ilustra hasta qué punto la geografía puede redefinir la composición final del ticket.
- Frutas y verduras: 9,2% de dispersión entre supermercados, el registro más alto del mes.
- Comidas preparadas: 5,8%, en el segundo lugar de mayor volatilidad de precios.
- Carnes: 3,9%; almacén: 3,7%; desayuno y merienda y golosinas: 3,6%.
- Farmacia: 1,8%; electrodomésticos: 2,1%; panadería: 2,4%, los rubros con Precios más parejos.
- Patagonia: 3,4% por encima del promedio nacional; Gran Buenos Aires y CABA, 5,5% y 5,2% por debajo, en ese orden.
- Promedio general 2026: la dispersión entre supermercados osciló entre 3,5% y 3,7% sobre diecisiete categorías.
Para los hogares, la lectura práctica es directa: comparar supermercados rinde muchísimo más en la verdulería que en la farmacia, y los ahorros que puede dejar un recorrido adicional por distintas cadenas pesan muy distinto según la composición de la canasta. Lo que todavía no resolvió el relevamiento es la pregunta inversa, es decir, por qué la dispersión se concentra en determinados rubros y no en otros, un interrogante que exigiría cruzar estos datos con información sobre cadenas de distribución, costos logísticos y dinámica de oferta en cada región para entender de una vez por todas por qué al consumidor argentino le sigue conviniendo, en pleno 2026, tomarse el trabajo de cotejar Precios góndola por góndola.
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