Garbanzos al horno con salsa de tahini: una ensalada templada que se arma en 45 minutos y admite tres acompañamientos
La preparación lleva 30 minutos de cocción y suma zanahorias y cebolla de verdeo. El aderezo, con pasta y aceite de sésamo, se bate aparte y se vuelca sobre los ingredientes apenas salen del horno.

La combinación de garbanzos cocidos, zanahoria en rodajas finas y cebolla de verdeo picada se distribuye en una fuente, se condimenta con pimentón dulce, jengibre en polvo, orégano seco, sal y pimienta, y se rocía con dos cucharadas de aceite de oliva antes de ir al horno durante 30 minutos, con una pausa a la mitad del tiempo para revolver y asegurar una cocción pareja.
¿Qué se necesita para la salsa y por qué se aclara con agua caliente?
En un bol aparte se mezclan el tahini, el jugo de limón, la salsa de soja y una cucharada de aceite de oliva; después se suma agua caliente y se bate con energía hasta obtener una consistencia cremosa y un tono blanquecino, ya que al principio la preparación puede parecer cortada y solo se emulsiona al seguir revolviendo.
¿Cómo se termina el plato y con qué se puede servir?
Sobre la fuente recién salida del horno se vuelca la emulsión de tahini y se integra con el resto de los ingredientes; el cierre llega con pimienta negra recién agregada y unas gotas de aceite de sésamo, y la propuesta admite tres acompañamientos bien distintos entre sí.
- Hojas verdes, para una versión más liviana.
- Una porción de cereal cocido, que vuelve al plato una comida más completa.
- Crackers de semillas, sin sumar otra preparación a la mesa.
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