Domingo, 13 de septiembre de 2026
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Hidetaka Miyazaki rompe el silencio sobre los pies descalzos en sus juegos y revela qué hay realmente detrás de ese detalle

El director de FromSoftware habló de manera espontánea sobre el chiste que recorre a la comunidad Soulslike y aprovechó para repasar la filosofía de su próximo título, The Duskbloods, donde la ruina y el renacimiento vuelven a ser protagonistas.

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Julia KaplanCultura y espectáculos · 4 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

"Hay un rumor de que tengo cierta fijación por los pies, pero honestamente no estoy seguro de dónde proviene". La frase la pronunció Hidetaka Miyazaki en una de esas respuestas que nadie esperaba y que, sin embargo, terminó monopolizando la atención de la comunidad gamer durante varios días, porque vino a confirmar, con la mejor de las justificaciones artísticas, uno de los chistes más persistentes del universo Soulslike: la llamativa cantidad de personajes femeninos que circulan descalzos por sus juegos, como si el calzado fuera un bien escaso en los mundos que él imagina desde FromSoftware.

Me gusta detenerme en este tipo de declaraciones porque, más allá del humor, dejan entrever la lógica interna de un creador que lleva años construyendo una obra reconocible a primera vista, y que aun así se permite explicar, con una sinceridad que desarma, que muchas de esas decisiones no nacen de un plan minucioso sino de algo que aparece mientras se trabaja, casi sin que uno lo registre del todo. Esa idea, la de un símbolo que emerge sin ser convocado, atraviesa toda la conversación que Miyazaki mantuvo alrededor de The Duskbloods, su próximo proyecto, y que vuelve a poner sobre la mesa la pregunta que persiguen sus fans desde que Demon's Souls vio la luz: qué significa realmente el universo que este director japonés lleva una década y media edificando con paciencia de orfebre.

Una respuesta espontánea que nadie había pedido

El tema de los pies descalzos no fue, en rigor, el centro de la charla. Miyazaki estaba respondiendo consultas sobre otro símbolo recurrente en sus obras, las manos, y sobre cómo esos elementos se trasladan a The Duskbloods, cuando la conversación derivó hacia el detalle que los jugadores vienen señalando desde hace años. En lugar de esquivarlo, el director eligió entrar de lleno y, además, sumarle una reflexión que va bastante más allá del chiste: "Siento que más bien intento retratar algún aspecto de la naturaleza humana o de la existencia que resulta difícil de describir", completó, como quien justifica una decisión estética desde un lugar filosófico y no desde la ocurrencia.

Lo cierto es que la observación de los fans no surge de la nada. La lista de personajes femeninos que transitan los mundos de Miyazaki sin zapatos es lo suficientemente larga como para que el patrón se instalara en la conversación colectiva: la Maiden in Black de Demon's Souls, Malenia en Elden Ring, con sus célebres prótesis que reproducen con un detalle casi obsesivo los dedos de los pies, y otras tantas figuras entrañables como Priscilla o Sister Friede en la saga Dark Souls forman parte de un repertorio que, una vez que se lo mira con atención, parece hablarnos de algo más profundo que de una simple elección de vestuario.

  • Maiden in Black en Demon's Souls: la misteriosa guía que recibe al protagonista en la Niebla, siempre de rodillas, siempre descalza.
  • Priscilla en Dark Souls: la cruzada cruzada del mundo pintado, un ser híbrido que vive en un espacio atemporal.
  • Sister Friede en Dark Souls III: la sacerdotisa del Ashen One, asociada a la frialdad del hielo y a la espera.
  • Melina y Ranni en Elden Ring: dos figuras centrales, opuestas entre sí, ambas con los pies al descubierto.
  • Malenia, Espada de Miquella: la guerrera pródigo, cuyas prótesis reproducen dedos humanos y forman parte esencial de su identidad visual.
“Si tenemos dos ideas, una de un futuro brillante o uno oscuro, tiendo a inclinarme hacia el más oscuro. Pero si explorás la ruina y el deterioro en esos mundos, también te permite explorar cierta oportunidad de renacimiento, y ese pequeño destello de luz o esperanza puede ser algo hermoso y fugaz.”Hidetaka Miyazaki

La ruina como puerta al renacimiento

Esa es, a mi entender, la clave de todo lo que Miyazaki viene construyendo desde hace años y que The Duskbloods, sin que todavía conozcamos demasiados detalles, parece dispuesto a profundizar. El director lo dijo con sus propias palabras y conviene leerlo en voz alta para entender el peso que le da a cada una de esas frases: si hay algo oscuro, también hay allí una posibilidad de que algo nuevo nazca. Esa dialéctica entre el derrumbe y la reconstrucción, entre lo que se pierde y lo que se anima a volver a empezar, es la columna vertebral de una obra que no necesita grandes discursos porque se expresa con escenarios en ruinas, enemigos que ya fueron otra cosa y personajes que cargan, literalmente, sobre sus propios pies la marca de un mundo que se terminó.

Te lo recomiendo de corazón: si todavía no jugaste Elden Ring o si tenés a Demon's Souls dando vueltas en alguna consola, este es un muy buen momento para volver a entrar en esos mundos con una mirada distinta, sabiendo que cada detalle, incluso el más insólito, es parte de un rompecabezas que Miyazaki arma con una mezcla de intuición, obsesión y un cariño muy particular por lo que se cae a pedazos. Y si sos de los que vienen sosteniendo el meme de los pies descalzos desde hace años, esta vez podés hacerlo con argumentos.

JK
Julia KaplanCultura y espectáculos

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