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La ciencia del engaño: cuando un pacto entre desconocidos termina valiendo más que cualquier hipótesis

Lili Reinhart y Tom Bateman protagonizan la adaptación de la novela de Ali Hazelwood, una comedia romántica universitaria donde un acuerdo por conveniencia reordena la vida entera de sus protagonistas. Ya disponible en Prime Video.

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Julia KaplanCultura y espectáculos · 24 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

A veces fingir lo que no somos se convierte en el camino más corto para descubrir lo que verdaderamente queremos. Esa es, en buena medida, la invitación que plantea La hipótesis del amor, la película que acaba de desembarcar en Prime Video con una premisa tan sencilla como efectiva: una estudiante de posgrado y un profesor universitario sellan un acuerdo para presentarse como pareja ante el mundo, y lo que empieza como una mentira piadosa termina desordenando, para bien y para mal, la vida de los dos.

La protagonista es Olive Smith, una joven investigadora obsesionada con sus estudios que interpreta Lili Reinhart, y que en su primer tramo de la película arrastra una motivación muy concreta: ayudar a su mejor amiga Anh a decidirse de una vez por todas a salir con Jeremy, un compañero con quien Anh viene coqueteando desde hace tiempo sin animarse a dar el paso. Para empujarla, a Olive no se le ocurre mejor idea que proclamarse todavía enamorada de Jeremy, lo cual la obliga a sostener una versión de sí misma que ya no siente, y la empuja directo hacia el verdadero motor del relato.

Un pacto con condiciones y un profesor que no sonríe

Esa mentira inicial la cruza con Adam Carlsen, el personaje al que le pone la voz y el cuerpo Tom Bateman, un profesor distante y famoso por intimidar a sus estudiantes con preguntas incómodas y exigencias casi imposibles. Carlsen tiene su propia urgencia: necesita aparentar una relación estable para cerrar una beca que le permita continuar con su investigación, y la casualidad, o el destino, lo pone en el mismo pasillo que Olive justo cuando ella necesita a alguien que ocupe ese lugar.

  • Olive, la estudiante de posgrado que miente para empujar a su amiga hacia un compañero.
  • Adam Carlsen, el profesor distante que finge un noviazgo para conseguir una beca.
  • Anh, la amiga científica que es la verdadera razón por la que empieza todo el enredo.
  • Jeremy, el compañero por el que Olive asegura seguir a estar interesada.

Ese intercambio de favores es el clásico disparador del género, y la película lo abraza sin esconderlo. La dirección de Scanlon y el guion de Sarah Rothschild, basado en la novela de Ali Hazelwood, construyen un relato ambientado enteramente en el mundo universitario, con laboratorios, seminarios y proyectos de investigación como telón de fondo, y con la amistad como verdadero corazón del vínculo entre Olive y Anh. Esa relación, atravesada por la pérdida temprana de la madre de Olive, sostiene a la protagonista durante toda la historia y es, en gran parte, la razón por la que se banca una mentira que claramente le queda grande.

Elenco completo y una duración que se ajusta al género: junto a Reinhart y Bateman, el reparto reúne a Rachel Marsh, Nicholas Duvernay, Jaboukie Young-White y Arty Froushan, y los 110 minutos de metraje van administrando con ritmo parejo el paso del noviazgo pactado al vínculo real. Lo que más me enganchó, si me permiten la confianza, es justamente ese momento en el que la farsa deja de servir: cuando Olive y Carlsen se olvidan de la actuación y empiezan a mirarse como si el acuerdo ya no existiera, y la película se corre del lugar común del género para internarse en algo un poco más verdadero, más parecido a esas amistades que se vuelven romances sin pedir permiso.

Para quienes solemos buscar en la comedia romántica algo más que un final bonito, La hipótesis del amor ofrece un combo interesante: el clásico pacto que se transforma en sentimiento, pero sostenido por personajes con algo que perder y algo que ganar, y por una protagonista que miente por amor a una amiga antes que por interés propio. Si todavía no la vieron, mi recomendación es bien directa: dense el gusto, preparen algo rico para tomar, y déjense llevar por una historia que entiende que, a veces, la mejor manera de encontrarse a uno mismo es haciendo de cuenta que es otra persona.

JK
Julia KaplanCultura y espectáculos

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