La mora de las familias se sostiene en niveles inéditos: 12,81% en agosto y los créditos para comer ya son un síntoma estructural
El incumplimiento de los hogares casi duplicó la marca de un año atrás, los préstamos para alimentos cubren a uno de cada cuatro tomadores y en supermercados y cadenas de electrodomésticos la irregularidad roza el 45%. Qué dicen el Banco Central, las consultoras y los propios bancos sobre un escenario que, según el CEO de Galicia, recién empieza a moderarse.

La mora de las familias frente al sistema financiero argentino se mantuvo en agosto en el 12,81%, apenas 0,13 puntos porcentuales por debajo del registro de julio, pero casi el doble del 6,6% que se observaba un año atrás, una diferencia de 6,21 puntos en apenas doce meses que confirma el deterioro profundo que atraviesa el crédito a los hogares. La cifra, que corresponde a los datos publicados por el Banco Central de la República Argentina sobre la totalidad del sistema, se ubica entre los niveles más elevados de los últimos veinte años y pone en perspectiva que la cuestión dejó de ser una excepción para convertirse en un rasgo estructural de la dinámica de consumo en el país.
El contraste con las empresas resulta elocuente: para el segmento corporativo, la irregularidad se en agosto en el 3,8%, apenas 0,18 puntos por encima de julio y muy por debajo del guarismo que soportan las familias. El ratio total de mora del sector privado cerró en 7,75%, prácticamente sin variación respecto del 7,73% de julio, lo que deja a la vista que la presión recae de manera muy desigual sobre los hogares y que la economía real productive muestra, al menos en este indicador, un comportamiento financieramente más ordenado.
Créditos para comer: el dato que desnuda la crisis
La fotografía se completa con un relevamiento de la Fundación Pensar sobre el destino que las familias le dan al financiamiento, que se transforma en termómetro social tanto como en indicador económico: el 26% de quienes tomaron un préstamo lo destinó principalmente a la compra de alimentos, el 21% a cubrir gastos cotidianos del hogar, el 15% al pago de servicios, impuestos y otras obligaciones, y el 14% a la cancelación de deudas previas. Es decir, cuatro de cada diez personas que pidieron dinero prestado en los últimos meses lo hicieron para resolver cuestiones básicas de subsistencia, lo que convierte al crédito en un instrumento de emergencia antes que en una herramienta de inversión o de consumo durable.
El estudio, además, expone la regresividad que asume la crisis: el atraso en los pagos alcanza al 72% de los hogares de menores ingresos, mientras que entre los sectores de mayores recursos la proporción cae al 30%, una brecha de más de cuarenta puntos que muestra hasta qué punto el sobreendeudamiento familiar se concentra donde la capacidad de pago es estructuralmente más débil.
Supermercados y electrodomésticos: la mora dentro del comercio
El fenómeno no se detiene en el sistema bancario formal. Un análisis de la consultora EcoGo sobre la Central de Deudores del BCRA y las estadísticas del INDEC revela que el 44,8% de los créditos otorgados por supermercados y cadenas de electrodomésticos durante agosto se encontraba en situación irregular, casi el doble del 23,3% que se registraba en el mismo mes de 2025. La aceleración del incumplimiento en el canal no financiero delinea un escenario preocupante para un sector que suele convertirse en la primera frontera de acceso al crédito para los hogares de ingresos medios y bajos, ya sea a través de tarjetas de tienda, planes de pago en cuotas o financiaciones atadas a bultos específicos.
Qué dice el sistema financiero
Dentro de los propios bancos, la lectura combina prudencia con señales de meseta. Fabián Kon, CEO del Grupo Galicia, fue directo al describir las perspectivas: "Se tocó el pico de la mora y nosotros la vemos bajando. Este año no va a bajar sustancialmente. Va a bajar muy de a poco, y va a terminar en un número más alto del que empezó". Las palabras del directivo, una de las voces con mayor peso dentro del sistema financiero privado, trazan un cuadro que otros analistas comparten en términos generales: aunque el indicador podría haber alcanzado su máximo, la salida será lenta y dejará un piso estructural más alto que el punto de partida.
Operativo gratuito en la Ciudad de Buenos Aires
En medio de esta dinámica, la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires anunció un operativo de asesoramiento gratuito que se realizará el martes en el Club Giuffra, Perú 1243, en el barrio de San Telmo. Especialistas de la casa atenderán consultas sobre endeudamiento, morosidad y finanzas personales en una iniciativa que apunta, justamente, a acercar herramientas concretas a los sectores más golpeados por la suba de la mora.
Qué falta hacer
El cuadro que dibujan los datos exige intervenciones que todavía están pendientes. Falta que el sistema financiero y el sector público articulen instrumentos de refinanciación accesibles para los hogares de menores ingresos, en lugar de limitarlos a los acuerdos individuales que cada entidad ofrece con criterios dispares. Falta transparentar mejor las condiciones de los créditos no bancarios, especialmente los de supermercados y cadenas de electrodomésticos, donde la irregularidad roza el 45% y la regulación es prácticamente nula. Y falta, sobre todo, discutir por qué uno de cada cuatro préstamos familiares sigue destinándose a la compra de alimentos, una señal que, más allá de los indicadores técnicos, interpela de manera directa la política económica y la capacidad de los ingresos para cubrir el costo de la canasta básica sin recurrir al sobreendeudamiento.
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