La ropa y los restaurantes sostienen la bandera de los precios altos: Argentina se abarató en dólares, pero dos rubros siguen marcando récords en la región
Un informe de Fundar muestra que el país volvió a quedar por debajo del promedio latinoamericano en julio, aunque la indumentaria y la gastronomía conservan sobreprecios del 37% y el 53%. El repunte de la inflación de agosto amenaza con interrumpir la racha.

En julio de 2026, la producción argentina atravesó un nuevo capítulo de su relación con los precios internacionales: por segundo mes consecutivo, el país se ubicó por debajo del promedio de América Latina en dólares, con una diferencia del 0,9% respecto de la media regional y un abaratamiento del 0,3% en moneda extranjera, producto de un tipo de cambio oficial que subió un 2,4%, frente a una inflación del 2,1%, según el índice mensual elaborado por Fundar sobre la base del Price Level Index (PLI) del Banco Mundial. El dato consolida una tendencia que, sin embargo, no termina de derramar hacia los bienes y servicios que más castigan al consumidor: la ropa y los restaurantes, que cargan sobreprecios del 37% y el 53% en relación con el resto de la región, mantienen a la Argentina en lo más alto del ranking de los más caros.
El informe, que compara el nivel de precios locales contra otros países de América Latina y del mundo, arrojó una radiografía despareja del abaratamiento. Mientras que en términos agregados el país terminó julio un 1,7% por debajo del promedio regional al tipo de cambio oficial, la dinámica interna mostró que cinco de las once categorías relevadas todavía se ubican por encima de la media latinoamericana: indumentaria (37% más cara), recreación (39%), restaurantes (53%), comunicaciones (21%), equipamiento del hogar (7%) y transporte (2%). Del otro lado de la balanza, los alimentos se ubicaron un 10% por debajo de la media regional y también resultaron más baratos que el promedio la vivienda y servicios, la educación, el alcohol y tabaco, y la salud.
¿Qué pasó con cada rubro en julio?
- Indumentaria: fue la gran protagonista del mes, con una baja del 4,1% en dólares, la más pronunciada del relevamiento. Aun así, conserva un sobreprecio del 37% frente al promedio regional.
- Restaurantes: lideran el ranking de los más caros, con un sobrecosto del 53% respecto de América Latina, pese a una caída acumulada del 26,5% desde fines de 2023.
- Comunicaciones: trepó un 50,4% frente a la media latinoamericana, aunque su dinámica mensual viene cediendo.
- Recreación: fue el único rubro que subió en julio, con un incremento del 1,3% en dólares, y se ubica un 39% por encima del promedio regional.
- Equipamiento del hogar: mostró una baja mensual, aunque su precio todavía excede en un 7% la media latinoamericana.
- Alimentos: se posicionó un 10% por debajo del promedio regional y se consolidó como uno de los sectores relativamente más competitivos.
En la comparación país por país, la Argentina de julio resultó más económica que Uruguay, Costa Rica y México, pero más cara que Brasil, Colombia, Honduras y Ecuador. Por primera vez desde abril de 2025, también quedó levemente por encima de Chile, que se abarató casi un 3% en julio por la depreciación de su moneda. Esa reconfiguración del mapa regional dejó a la Argentina en una posición intermedia: ya no es la más cara de la región, pero tampoco escapó del lote de los países con precios elevados en moneda dura.
¿Qué dice el estudio sobre el futuro inmediato?
El reporte de Fundar incluyó una advertencia que invita a mirar con cautela los datos de julio: en agosto, la dinámica se revirtió. La inflación fue del 1,7% y el tipo de cambio oficial avanzó apenas un 0,7%, lo que dejó una brecha de 0,7 puntos en contra y configuró un encarecimiento en dólares del 0,7% respecto del mes anterior. Para la consultora, ese movimiento podría estar señalando un piso en el proceso de abaratamiento y un retorno gradual a la convergencia con el promedio regional, sin que se avizore, al menos por ahora, una reversión profunda del sendero descendente que arrancó a fines de 2023.
¿Qué falta hacer para que la ropa y los restaurantes dejen de ser los más caros de la región?
El cuadro de fondo plantea una pregunta incómoda: por qué dos sectores clave para el consumo cotidiano —la indumentaria y la gastronomía— siguen sosteniendo sobreprecios siderales frente a la región, aun después de una caída acumulada del 41,2% en ropa y del 26,5% en restaurantes desde fines de 2023. Lo que falta, según se desprende de los datos, es atacar las rigideces estructurales que alimentan esos precios: la presión tributaria sobre los bienes finales, los costos logísticos que encarecen el comercio de prendas, la dolarización de los alquileres gastronómicos y la persistencia de marcas y servicios que todavía tarifan como si el mercado argentino siguiera entre los más caros del continente. Mientras esos nudos no se desaten, la foto seguirá mostrando a un país que se abarató en el promedio, pero que todavía carga con dos rubros que compiten de igual a igual con los más caros del mundo. Lo que viene requiere políticas específicas para esos sectores: reducir la carga impositiva sobre la indumentaria producida localmente, transparentar los márgenes de la gastronomía y avanzar en acuerdos comerciales que amplíen la oferta importada en ambos rubros. Sin ese camino, el abaratamiento general seguirá conviviendo con una excepción cara, persistente y visible para cualquier consumidor que revise en abril o comer afuera.
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