Lunes, 21 de septiembre de 2026
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Marta Fort se pone el delantal: clases diarias, cenas de prueba y una entraña familiar como carta fuerte para MasterChef Celebrity

La hija de Ricardo Fort combina el entrenamiento con un chef, las comidas con amigos que funcionan como jurado improvisado y sus otras apuestas profesionales: la conducción en streaming y el deseo pendiente de subirse a un escenario.

JK
Julia KaplanCultura y espectáculos · 21 DE SEPT DE 2026 · 5 min de lectura

Yo te confieso que cuando escuché a Marta Fort decir que estudia con un chef a diario para su debut en MasterChef Celebrity, lo primero que pensé fue que esa chica de veintipocos años viene pisando cada vez más firme en la industria del entretenimiento, y que esta vez, además, le toca ponerse frente a las cámaras con una cuchara de madera en la mano en lugar de un micrófono o una libreta de apuntes, así que te cuento todo lo que ella misma contó sobre esta preparación que ya se transformó en una especie de trabajo de tiempo completo, con clases, cenas de ensayo y hasta una receta familiar elegida a conciencia para presentarse ante el exigente paladar de Maru Botana, Germán Martitegui y Damián Betular, los tres nombres que la ponen, según sus propias palabras, bastante nerviosa.

Un entrenamiento que se cocina en la mesa y en la cocina

La rutina que armó Marta tiene dos patas bien concretas que funcionan como un complemento inseparable: por un lado, todos los días se sienta frente a un chef que le da clases privadas, en las que trabaja recetas puntuales y resuelve ajustes muy específicos, como por ejemplo aprender a moderar la cantidad de sal, ese tipo de detalle que parece menor pero que en un programa de competencia puede ser la diferencia entre el aplauso y la devolución más dura del jurado; y por el otro, lo que ella misma describe como su propio laboratorio casero, es decir, reuniones que organiza con alrededor de diez invitados a los cuales les sirve un menú completo que previamente practicó, presta atención a cada comentario, escucha críticas y devuelve esos comentarios a la cocina para corregir, repetir y volver a probar, en una especie de ensayo general antes de la función del domingo, y esa dinámica, lejos de ser un capricho, se transformó en el método que ella misma eligió para medir cómo reacciona la gente común frente a sus platos antes de enfrentarse a tres jurados que, como ella misma reconoce, la intimidan bastante.

En ese recorrido aparecen preparaciones que ya pasaron por el filtro de sus invitados y que le dieron cierta tranquilidad, como el pollo al verdeo, siempre rendidor y amigable para cualquier paladar, y distintas opciones de carnes, que es justamente el rubro donde Marta reconoce sentirse más cómoda, un dato que no es menor porque define el corazón de su estrategia: ella misma contó que las carnes son su especialidad y que su plato elegido para una presentación familiar es la entraña, esa que fue su comida preferida desde la infancia y que, según explica, le permite apoyarse en un conocimiento que ya tiene instalado desde siempre, mientras suma las herramientas que le van dejando las clases cotidianas con el chef, en una combinación de memoria emocional y técnica que, al menos en la teoría, parece bastante sólida para alguien que nunca se dedicó profesionalmente a la gastronomía.

“Me da timidez la devolución del jurado, pero voy a ir por todo.”Marta Fort

Esa frase, dicha con la simpleza que la caracteriza, resume bastante bien lo que se viene para Marta Fort en MasterChef Celebrity, porque por un lado deja en claro que es consciente del nivel de exigencia de un formato que ya tiene varios años de historia en la pantalla argentina, y por el otro muestra que esa mezcla de vértigo y decisión parece ser el combustible que la empuja a meterse de lleno en un proyecto completamente distinto a todo lo que venía haciendo, una decisión que, según confiesa, tomó con entusiasmo desde el momento en que le confirmaron la participación, y que hoy ocupa varias horas de su semana en una rutina que combina el aprendizaje técnico con la práctica concreta en su propia cocina y en su propia mesa.

Más allá de la cocina: streaming, coberturas y un sueño teatral

Lo más interesante de esta nueva etapa de Marta Fort es que no llega en soledad ni como una aventura aislada, sino que se suma a un recorrido profesional que ella misma se encarga de repasar y que ya tiene varios capítulos escritos, porque la joven es conductora de un programa de streaming en el que propone entrevistas y distintos contenidos, un espacio que le dio vuelo propio y en el que ya barajó incluso la posibilidad de cocinar durante las emisiones, lo cual le serviría como un laboratorio adicional para probar recetas frente a cámara antes del debut formal en el certiño culinario; y a ese presente se le suma un pasado reciente que la curtió en otros escenarios, como aquella cobertura de un campeonato de fútbol en Estados Unidos a la que llegó, según sus propias palabras, sin tener grandes conocimientos del deporte y de la que salió con una soltura frente al micrófono que después le sirvió para animarse a la conducción, una experiencia que, mirándola en retrospectiva, parece haber sido el empujón que la llevó de a poco a sentirse entrevistadora y a imaginarse, por qué no, también como cocinera.

Y hay un tercer vértice que Marta Fort no quiso dejar afuera cuando le preguntaron por sus próximos pasos: el teatro, ese viejo anhelo que conecta directamente con la historia de su familia y con los recuerdos de las temporadas teatrales de su padre, Ricardo Fort, a quien ella nombra con cariño cada vez que la conversación gira en torno al escenario, aunque aclarando con honestidad que tiene poca formación actoral y que le falta recorrer un buen trecho en el aprendizaje del oficio; pero esa misma honestidad convive con una declaración de intenciones que no es menor, porque la joven dijo que le gustaría probar la actuación y que considera que podría encarar esa experiencia, un deseo que se inscribe en una lógica muy clara de seguir sumando herramientas y escenarios, como si cada nuevo programa, cada nueva cobertura, cada nueva clase de cocina y cada nuevo proyecto fueran piezas que se van acomodando en un rompecabezas que, por lo que se ve, ella todavía no terminó de armar ni tiene apuro en terminar, porque mientras tanto ya tiene su lista de pendientes: seguir con las clases diarias, juntar opiniones en sus cenas de prueba, perfeccionar la entraña familiar y, sobre todo, presentarse en MasterChef Celebrity con la timidez a cuestas pero, como ella misma promete, yendo a por todo.

JK
Julia KaplanCultura y espectáculos

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