Domingo, 20 de septiembre de 2026
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Milo, los cinco años que arman una banda: PJ Kids llega al Gran Rex para abrir el show de Los Meñiques de la Casa

El trío que integran Periko, Jessi León y su hijo llega con dos discos editados, más de quince millones de visualizaciones en YouTube y un debut porteño que promete convertirse en una postal familiar para el recuerdo.

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Julia KaplanCultura y espectáculos · 20 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

"Cuando quiere terminar, cortamos y nos vamos a jugar al fútbol." La frase podría ser de cualquier padre que organiza la rutina alrededor de los caprichos de un chico de cinco años, pero en este caso la dijo Periko, cantante, guitarrista y compositor de PJ Kids, el proyecto musical que armó junto a su mujer, Jessi León, y su hijo Milo, un baterista que el domingo 20 de septiembre va a subirse por primera vez a un escenario porteño de verdad, nada menos que en el Gran Rex, como invitado de apertura de Los Meñiques de la Casa. Y a mí, que sigo de cerca las movidas de música para chicos que se animan a ir un pasito más allá de las canciones didácticas y los dibujitos cantados, esta noticia me llenó de expectativa, porque lo de PJ Kids tiene algo que muy pocas veces aparece en la escena infantil: la sensación genuina de que la música nació en una cocina, un living o un garage, y que desde ahí salió al mundo sin perder esa textura hogareña que se escucha nota por nota.

La propuesta se inscribe en una tradición que en la Argentina tiene nombres propios y muy respetados, desde María Elena Walsh y el impacto cultural de Doña Disparate y Bambuco hasta las aventuras más rockeras de Los Twist, los Redonditos de Ricota para chicos o el fenómeno escolar de Canticuenticos, que también va a cruzar su camino con PJ Kids antes de fin de año en una colaboración que los padres ya dieron por confirmada. PJ Kids no viene a competir con nadie: viene a ocupar un lugarcito cálido en esa biblioteca sonora de las infancias, mezclando rock, funk y ritmos latinos, que es justamente la fórmula con la que Periko y Jessi venían trabajando como dúo de pop antes de que la paternidad les cambiara la mirada y los planes.

Una banda que nació en casa, literalmente

La historia arranca cuando Milo tenía unos tres años y medio y empezó a seguir a sus viejos por la casa, golpeando lo que tenía a mano al ritmo de las canciones que ellos ensayaban. En lugar de correrlo, lo sumaron. Primero fueron unas clases básicas de batería, después apareció la idea de que el nene grabara las bases del segundo disco, "Somos un equipo", en el que Milo se sentó delante del kit y registró todas las baterías, y la certeza de que el chico necesitaba canciones que él pudiera tocar en un escenario sin que la cosa se complicara. De esa convicción salieron los temas que van a sonar en el Gran Rex, casi todos atravesados por situaciones cotidianas de la infancia: la alimentación, la confianza personal, el miedo a la oscuridad, y dos joyitas como "Cree en ti" y "Monstruos", que trabajan la autoestima y el acompañamiento familiar sin sonar a librito de la escuela, sino a rock con groove y a funk bailable.

El recorrido de PJ Kids, aunque breve, ya tiene kilómetros internacionales: pasaron por el James L. Knight Center y por el Fillmore Theater de Miami, y en el último año acumularon más de quince millones de visualizaciones en YouTube, una cifra que para un proyecto infantil nacido en pandemia suena enorme y que habla de un público que busca propuestas frescas, con buen nivel musical y sin la solemnidad cursi que muchas veces caracteriza a la música para chicos. La organización, claro, es un rompecabezas diario: los ensayos empiezan después de la escuela, arrancan con improvisaciones sobre clásicos del rock y recién después pasan al repertorio propio, porque, como dice Periko, hay que respetar los tiempos de un nene que a esa altura de la tarde ya quiere otra cosa, y esa otra cosa suele ser la pelota o la plastilina.

Por qué vale la pena ir a verlos (y por qué a mí me emocionan en particular)

Les digo de entrada, y lo digo con el pecho abierto como me gusta hacer estas cosas: si tienen chicos en edad de primaria, sobrinos, ahijados o simplemente ganas de volver a sentirse un poco niños un domingo a la tarde, el Gran Rex va a ser una buena excusa. PJ Kids tiene la virtud de no subestimar a su público: las canciones están producidas con cabeza de adultos que saben de arreglos y de groove, las letras hablan en serio sin dejar de ser simples, y la presencia de Milo arriba del escenario, con sus cinco años y su batería, tiene algo de happening familiar, de esos momentos que uno recuerda mucho después, cuando los chicos ya crecieron y te preguntan por qué los llevaste a ver a un nene igual que ellos tocando en un teatro enorme. A mí, que vengo de cubrir recitales durante años, ese cruce entre infancia y escenario profesional me sigue conmoviendo, y sospecho que a más de uno de ustedes le va a pasar lo mismo cuando vea a Milo parado frente a su kit mirando de reojo a su mamá y a su papá, como buscando la aprobación que todos, grandes y chicos, necesitamos antes de hacer nuestro número bajo las luces.

JK
Julia KaplanCultura y espectáculos

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