Lunes, 28 de septiembre de 2026
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Mirtha Legrand cerró la tanda de antibióticos y se aferra a la rutina del sanatorio mientras Juana Viale sostiene su imperio en la pantalla

La conductora de 99 años completó el tratamiento por su cuadro pulmonar y los médicos del Mater Dei descartaron, por ahora, un regreso a su casa. Su nieta conduce, su familia la acompaña y la leyenda sigue latiendo desde una habitación de clínica.

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Julia KaplanCultura y espectáculos · 28 DE SEPT DE 2026 · 5 min de lectura

«La abuela está mejorando muy bien», le dijo Juana Viale a la cámara el sábado, con esa mezcla de solemnidad y ternura que suelen tener las herederas cuando hablan de sus ancestros en vivo, y la frase quedó flotando como una brasa tibia en medio del frío que produce ver a Mirtha Legrand de nuevo entre las paredes blancas del sanatorio Mater Dei, donde completó el tratamiento con antibióticos aunque, según el parte firmado por el doctor Enrique Echagüe y difundido el lunes 28 de septiembre, todavía no tiene el alta médica y deberá aguardar hasta el próximo parte previsto para el miércoles, un compás de espera que en la Argentina se vive como una novela familiar porque, después de todo, la Chiqui no es solo una abuela: es la mujer que durante seis décadas nos invitó a su mesa los sábados y los domingos, y cada vez que un comunicado oficial dice que está evolucionando favorablemente una parte del público exhala como si le sacaran un peso del pecho.

Un septiembre con dos ingresos

El recorrido médico de Mirtha en este mes fue un sube y baja que ya forma parte de la crónica del espectáculo local: arrancó con una gripe que se transformó en bronquitis y la obligó a internarse por primera vez, recibió el alta el 13 de septiembre y pasó apenas cinco días en su casa antes de que el 18 volviera al Mater Dei con dificultades respiratorias y un cuadro compatible con neumopatía, una palabra larga y técnica que en la jerga médica describe enfermedades del pulmón y que, traducida al lenguaje de los almuerzos domingueros, significa que la conductora necesitaba estudios, controles y reposo; desde entonces, cada parte fue un pequeño capítulo de una saga que mantiene en vilo a una audiencia acostumbrada a que Legrand resuelva todo con una sonrisa, un ingenio filoso y un copetín bien servido.

En el medio hubo kinesiología, sesiones con las que Legrand incrementó la actividad física según contó el propio sanatorio en el parte del 25 de septiembre, un detalle que importa porque a los 99 años cada paso cuenta y cada movimiento es una declaración de intenciones, y a su alrededor se organizaron las guardias amorosas de siempre: la visitaron su hija Marcela Tinayre, sus nietos Juana y Nacho Viale y la bisnieta Ámbar de Benedictis, tres generaciones que se turnaron en el pasillo para que Mirtha sintiera, como dijo el comunicado, el acompañamiento permanente de la familia y, de paso, para devolverle algo de lo que ella dio durante décadas delante de las cámaras.

Juana Viale, la guardiana temporaria de la marca

Mientras la leyenda se repone, su trono lo ocupa Juana Viale, que desde el 29 de agosto conduce La Noche de Mirtha y los almuerzos dominicales con la solvencia de quien se crio entre cámaras y sabe que la mesa de los Legrand es un patrimonio tan delicado como un jarrón de porcelana: ella misma contó que su abuela sigue las emisiones desde la clínica y que le hace devoluciones sobre lo que ve, una imagen exquisita, casi de película, que retrata a la perfección el espíritu de esta dinastía televisiva en la que el vértice nunca se jubila del todo y la sucesión no es un golpe de timón sino una coreografía ensayada durante años.

  • Mirtha Legrand, de 99 años, finalizó el tratamiento con antibióticos pero continúa internada en el sanatorio Mater Dei por un cuadro respiratorio.
  • El parte médico, firmado por el director Enrique Echagüe, describió una evolución favorable, descartó por ahora una fecha de alta y prometió una nueva actualización el miércoles.
  • La conductora está acompañada por su hija Marcela Tinayre, sus nietos Juana y Nacho Viale y su bisnieta Ámbar de Benedictis.
  • Juana Viale asumió la conducción de La Noche de Mirtha y de los almuerzos dominicales desde el 29 de agosto y dijo que su abuela sigue los programas desde la clínica.
  • En septiembre Legrand tuvo dos internaciones: la primera por una gripe que derivó en bronquitis, con alta el día 13, y la segunda desde el 18 por un cuadro de neumopatía.

Yo, que peino canas y vi a Mirtha debutar cuando la televisión argentina todavía se fabricaba en blanco y negro, reconozco que cada vez que leo estos partes me agarra una ternura que no me cabe en el cuerpo: me acuerdo de sus almuerzos compartidos con el Puma Goity y con Tato Bores, de sus cenas legendarias con Nicolás Repetto, de esos silencios incómodos que sabe administrar mejor que nadie y de las preguntas con las que desnudó a medio establishment cultural sin mover un músculo de la cara, y entonces pienso que esta pausa obligatoria en el Mater Dei no es otra cosa que el prólogo de un próximo capítulo, porque a esta mujer la conocemos bien y sabemos que cuando un parte dice «evoluciona favorablemente» es porque está guardando munición para volver a la mesa con la elegancia de siempre.

Mi recomendación, si me permiten el consejo en primera persona, es mirar esta semana los programas de Juana con el volumen bajo y el corazón abierto: ahí, entre bocado y bocado, está la prueba de que Mirtha Legrand sigue enseñándonos, aun internada, que la mejor forma de atravesar los años difíciles es con la familia cerca, el humor intacto y la certeza de que la mesa, aunque esté vacía, nunca deja de estar servida.

JK
Julia KaplanCultura y espectáculos

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