Miércoles, 23 de septiembre de 2026
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Mirtha Legrand, entre la mejoría y la espera: por qué la Chiqui sigue sin volver a casa

El Sanatorio Mater Dei confirmó que la conductora evoluciona favorablemente de la neumopatía, aunque permanecerá hospitalizada al menos hasta el viernes 25. Su cocinera Jimena Monteverde contó cómo pasa los días y qué ganas tiene de reencontrarse con su living.

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Julia KaplanCultura y espectáculos · 23 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

"Está durmiendo muy bien, pasa buena noche". La frase la dijo Jimena Monteverde, pero bien podría haber sido elocuente de cualquiera que conociera a Mirtha Legrand, porque describe a una mujer que, a los 99 años, sigue demostrando una fortaleza casi milagrosa frente a cada uno de los vaivenes que le pone la vida. Y van dos internaciones en menos de un mes, algo que no pasó desapercibido ni en el ambiente del espectáculo ni entre los millones de televidentes que la siguen desde hace más de seis décadas.

El parte médico difundido este miércoles 23 de septiembre por el director del Sanatorio Mater Dei, Enrique Echagüe, trajo algo de alivio a su círculo íntimo y a su público: la Chiqui continúa mejorando día a día del cuadro de neumopatía que motivó su reingreso el viernes 18. Sin embargo, los profesionales decidieron que lo más prudente es mantenerla bajo observación durante los próximos días, con un nuevo parte previsto para el viernes 25, salvo que haya algún cambio relevante que justifique una actualización anticipada.

Una segunda internación que preocupa, aunque la evolución sea buena

Para entender el momento hay que retroceder apenas unas semanas. El lunes 7 de septiembre, Mirtha había ingresado al mismo sanatorio después de varios días con bronquitis y síntomas respiratorios. Eran los primeros coletazos de un invierno que este año pegó fuerte en los adultos mayores, y que en su caso obligó a un seguimiento más estricto. La primera internación se extendió hasta el domingo 13, cuando recibió el alta con una evolución favorable y sin complicaciones, según los partes oficiales.

Volvió a su casa, claro, pero con indicaciones precisas: reposo, controlar la tos y no apurar el regreso a la pantalla. Quienes la conocen saben que Mirtha es de las que se sienta frente al espejo apenas pisa el living, pero esta vez la tos se hizo empecinada y no cedió del todo. Cinco días después del alta, el viernes 18, el Mater Dei confirmó un nuevo ingreso por un cuadro compatible con neumopatía, esta vez con la advertencia de que sería necesario completar estudios y mantener el control médico.

Lo que se sabe del estado actual de la Chiqui

  • Evoluciona favorablemente de la neumopatía, según el parte del miércoles 23 de septiembre firmado por el doctor Enrique Echagüe.
  • Permanecerá internada al menos hasta el viernes 25, fecha en la que se difundirá un nuevo parte oficial si no hay cambios.
  • Duerme bien, pasa buena noche y está acompañada por familiares y personas de su círculo íntimo, de acuerdo con el testimonio de Jimena Monteverde.
  • Tiene deseos concretos de regresar a su casa, aunque por ahora deberá esperar a que los médicos autoricen el alta.
  • No retomó las grabaciones de sus programas y su equipo siente su ausencia en cada emisión, según contó Monteverde.

Monteverde, además, aclaró con honestidad algo que muchos televidentes agradecieron: ella no habló directamente con Mirtha en estas últimas jornadas. Su información llega a través de las consultas diarias que realiza al sanatorio, una prudencia razonable si se considera que la prioridad absoluta es preservar la recuperación de la conductora y evitar exposiciones innecesarias. Aun así, su testimonio sirve para pintar un cuadro íntimo: una Mirtha que mira televisión, que descansa, que se impacienta un poco con la quietud del sanatorio, pero que responde bien a los tratamientos.

Una trayectoria que vuelve a ponerse en primer plano

Cada vez que Mirtha Legrand atraviesa un trance de salud, se reedita un fenómeno curioso: la televisión argentina se detiene, aunque sea por un instante, a repasar lo que esa mujer significa para la cultura popular. Y no es para menos. Su almorzando de los sábados y sus mesas de los domingos marcaron a fuego la historia de un género, el de la entrevista de sobremesa, que ella prácticamente inventó en el país a fuerza de picardía, de memoria prodigiosa y de una capacidad única para transformar una pregunta en un título de tapa. Antes de ella, nadie había convertido una comida en un hecho político; con ella, hasta el plato más simple podía terminar en una definición de época.

Por eso, mientras esperamos el parte del viernes, convendría que cada uno se tome un rato para revisar mentalmente qué momento de la Mirtha televidente lo marcó más. Algunos se quedan con el famoso improperio al aire que le valió una sanción histórica; otros, con alguna cena de domingo en la que un presidente le contestó algo inesperado; están también los que la recuerdan inaugurando el Canal 13, los que la vieron debutar en aquel viejo ATC, y los más jóvenes, que la conocieron ya octogenaria y aun así no pudieron evitar caer rendidos frente a su cámara indiscreta. Esa es, en definitiva, la herencia de la Chiqui: un archivo vivo que sigue creciendo aunque ella esté, por estas horas, mirando televisión desde una habitación del Mater Dei, esperando el alta para volver a su sillón.

JK
Julia KaplanCultura y espectáculos

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