Neuquén amanece bajo un diluvio que no piensa aflojarse hasta el viernes
El Servicio Meteorológico Nacional mantiene activa una alerta amarilla por tormentas en casi toda la provincia neuquina. Lluvias intensas, granizo y ráfagas de hasta 35 kilómetros por hora se extenderán, al menos, hasta el viernes por la mañana.

La mañana del lunes 12 de octubre encuentra a Neuquén envuelta en una calma engañosa. Son las primeras horas en los valles y el cielo se muestra tapado, con una mínima de 11 grados que ya anticipa una jornada pesada. Pero la tranquilidad es apenas un paréntesis. El Servicio Meteorológico Nacional activó desde temprano una alerta amarilla por tormentas que promete sacudir a gran parte de la provincia con lluvias intensas, granizo ocasional y ráfagas de viento de hasta 35 kilómetros por hora, en un escenario que, según el propio organismo, podría dejar acumulados de entre 10 y 20 milímetros, con picos puntuales por encima de ese rango.
Quiénes están bajo alerta
El aviso, emitido a las 5.41 del domingo, no se limita a la capital provincial. Cubre la región de la Confluencia y se extiende como una mancha húmeda sobre el mapa: el este y oeste de Añelo, el este de Pehuenches, Picún Leufú, el este de Loncopué, el este de Picunches, el este de Ñorquín, el sur de Chos Malal y el sur de Minas. En el centro y sur de la provincia, el alerta alcanza a Catán Lil, Collón Curá, Zapala y las zonas bajas de Aluminé, Huiliches y Lácar. Prácticamente, dice con crudeza el parte, casi toda Neuquén queda a merced de la tormenta.
Una semana que arrancó con pronóstico trimestral en contra
La advertencia del lunes no cae, además, como un golpe de suerte. El pronóstico trimestral que el organismo difundió a fines de septiembre ya venía marcando que el noroeste patagónico tiene mayor probabilidad de lluvias por encima de lo habitual durante el trimestre octubre-diciembre. Para Neuquén, eso significa que la tormenta de esta semana es apenas un capítulo de un cuento que promete repetirse. No es que vaya a llover todo el tiempo, aclaran desde el Servicio Meteorológico: el informe trimestral habla de promedios y no permite saber cómo se repartirán las lluvias semana a semana. Pero sí pinta un escenario en el que las jornadas húmedas serán más la regla que la excepción.
Lo que viene después del lunes
Después del lunes, el martes todavía muestra una tregua: no hay alerta activa y se espera una mínima de 12 grados, con mejoras temporarias entre sistemas. Pero la pausa será corta. Las lluvias no piensan irse hasta el viernes por la mañana, según el pronóstico extendido. Las temperaturas se mantendrán similares a lo largo de la semana, con máximas que rondarán los 17 grados y un cielo que pasará de cubierto a plenamente tormentoso varias veces por día. En la escala del organismo, el nivel amarillo no es una exageración: implica fenómenos con capacidad de daño y riesgo de interrupciones momentáneas en actividades cotidianas. Para los neuquinos, eso puede traducirse en calles anegadas, cortes de luz y complicaciones en los traslados diarios. Para el campo y la producción, significa planificar cada jornada con el radar encendido.
Así las cosas, lo más sensato que puede hacer cada vecino es seguir los avisos diarios del Servicio Meteorológico Nacional como quien mira el reloj: no como una formalidad, sino como una costumbre. Neuquén tiene por delante cinco días donde salir sin paraguas puede ser el error más caro de la semana.
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