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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Neuquén prueba monopatines públicos y apuesta a replicar la experiencia de las bicis eléctricas

La capital patagónica llamó a licitación para sumar cien vehículos de micromovilidad que se desbloquean con el celular, sin estaciones fijas y con tarifa por hora. Cómo funciona el sistema, qué requisitos pedirá y cuándo podrían verse en la calle.

CN
Carla NazarSociedad · · 5 min de lectura
Neuquén prueba monopatines públicos y apuesta a replicar la experiencia de las bicis eléctricas

El sol cae a plomo sobre la plaza de la zona céntrica de Neuquén y un grupo de vecinos se cruza, como cada tarde, con las bicicletas eléctricas municipales que ya se volvieron parte del paisaje urbano. A esa escena cotidiana, que se repite desde hace varios meses en la capital neuquina, se sumará en poco tiempo más un protagonista nuevo: los monopatines eléctricos de alquiler, que la Municipalidad decidió incorporar al sistema de movilidad sustentable después de ver cómo las bicis públicas habían ido ganando usuarios y, sobre todo, respeto en la calle. La iniciativa avanza ahora con la apertura de una licitación que ya recibió al menos una oferta de empresa interesada en proveer los vehículos, desarrollar la aplicación para celulares y hacerse cargo del mantenimiento.

Una persona detrás del dato

Antes de meternos de lleno en los números y los plazos, vale la pena detenerse en quién tomó la decisión. Quien lleva adelante el día a día de la ampliación del sistema es Noelia Rueda Cáceres, coordinadora Administrativa e Institucional de la Municipalidad, una funcionaria que conoce de memoria el recorrido de las bicicletas eléctricas porque las siguió de cerca desde el primer día. Esa historia anterior, con sus errores y sus logros, es la que ahora sirve como base para diseñar el nuevo desembarco de los monopatines. La propia Rueda Cáceres lo dijo con claridad al referirse al rastreo satelital que tendrán los rodados: "Si alguien lo levanta y lo saca de ese cuadrante, eso se va a reportar a la policía y ahí comienza un trabajo de recuperación". La frase, pronunciada en Neuquén, resume la idea de que el Municipio aprendió la lección y quiere llegar esta vez con más controles desde el arranque.

Cómo es el sistema, paso a paso

  • Se descarga una aplicación en el celular y se hace un registro con datos personales.
  • En el mapa de la app se localiza el monopatín más cercano dentro del área habilitada.
  • Se escanea el código QR impreso en el vehículo para identificarlo.
  • Se paga la tarifa correspondiente y el rodado se desbloquea automáticamente.
  • Al cumplirse el tiempo contratado o al salir del cuadrante permitido, el monopatín se bloquea solo y deja de andar.

Requisitos para subirse y reglas para circular

El esquema es amigable, pero no es libre: hay condiciones que el usuario tendrá que cumplir sí o sí, según la ordenanza vigente en la ciudad. La edad mínima para utilizarlos es 16 años, aunque los jóvenes de 17 y 18 que aún no tengan carnet deberán cargar en la aplicación los datos de Mi Primera Licencia, el registro que ya funciona en Neuquén para los principiantes. A partir de los 18, en cambio, el sistema pedirá la licencia de conducir como requisito obligatorio. Además, cada persona que se suba a un monopatín tendrá que llevar su propio casco y un chaleco reflectivo, ya que el servicio no los entrega: es una condición que busca replicar las normas de seguridad que ya rigen para las bicis eléctricas y que apuntan a que estos rodados circulen siempre bien identificados, sobre todo cuando cae la tarde en pleno invierno patagónico y la visibilidad se reduce de golpe. En cuanto al recorrido, la regla es clara: la marcha debe hacerse por bicisendas o ciclovías; y solo cuando no existan estos carriles, el usuario podrá circular por la calzada, siempre por la derecha y respetando las normas de tránsito como cualquier otro vehículo.

Sin estaciones, con cuadrante y con GPS

Una de las diferencias más notorias con el sistema de bicicletas públicas es que los monopatines no tendrán estaciones fijas donde dejarlos. El usuario podrá apoyarlos en la vereda en cualquier punto dentro del área permitida, una zona que coincidirá con el centro de la ciudad y que estará georreferenciada. Esa flexibilidad, sin embargo, tiene un límite: si el rodado es sacado de ese cuadrante, el seguimiento satelital disparará una alerta automática y se activará un protocolo de recuperación con la policía, tal como contó la propia Rueda Cáceres. La funcionaria explicó además que la experiencia con las bicicletas eléctricas mostró que la vigilancia por GPS redujo los episodios de vandalismo después de los primeros tres meses de operación, un antecedente que en la Municipalidad toman como referencia directa para no repetir errores. La idea, en el fondo, es que la nueva camada de monopatines llegue a la calle con un sistema de control más aceitado, pensado para una ciudad que ya vio cómo se pasa de la prueba piloto a la consolidación.

Plazos, cantidad y precio estimado

La letra chica de la licitación marca un cronograma bastante exigente. La empresa que resulte adjudicataria tendrá 60 días corridos desde la firma del contrato para desarrollar la aplicación y desplegar los primeros 30 vehículos, que funcionarán como una prueba piloto inicial. El objetivo de la Municipalidad, según se desprende del propio proceso licitatorio, es que esos monopatines estén rodando por las calles neuquinas antes de que arranque la temporada de verano, cuando la ciudad recibe a miles de turistas y la demanda de movilidad urbana se multiplica. En una segunda etapa, la flota se completará hasta llegar a las 100 unidades previstas en el pliego. En lo que respecta al precio, Rueda Cáceres anticipó que la tarifa será apenas superior a la que hoy se abona por las bicicletas eléctricas, que en la ciudad funciona como referencia para todo el esquema de micromovilidad. Aunque el valor final se conocerá una vez adjudicado el servicio, la estimación que circula en fuentes municipales ronda los 1.100 pesos por hora de uso, un número que ubica a los monopatines como una opción intermedia entre la bici eléctrica y un viaje en remis, pensada para trayectos cortos dentro del área céntrica.

Vuelvo a pensar en Noelia, la funcionaria que tantas veces caminó la zona céntrica de Neuquén viendo cómo los vecinos se acostumbraban a las bicis públicas, y me imagino la escena que se viene: alguien descarga la app, escanea un código QR y empieza a patinar por la bicisenda con casco y chaleco, mientras un mapa digital marca en tiempo real por dónde se mueve ese pequeño vehículo que la ciudad eligió sumar a su paisaje. La promesa es concreta, los plazos ya corren y el primer cuadrante del centro neuquino, dentro de poco, tendrá un nuevo sonido: el de cien monopatines eléctricos buscando quién los desbloquee.

CN
Carla NazarSociedad

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