Martes, 15 de septiembre de 2026
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Ocho recetas de estación para armar el menú semanal sin caer en la rutina

Desde un bowl de arroz con huevo y palta hasta ribs de cerdo a la barbacoa y tarta de frutillas: una recorrida por preparaciones que aprovechan espárragos, zapallitos, brócoli, espinaca y las primeras frutillas de la temporada, con tiempos pensados para resolver almuerzos y cenas del 14 al 20 de septiembre.

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Ana Laura QuinteroAmbiente y energía · 14 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

La oferta de vegetales de estación empuja el menú de la semana y obliga a pensar rápido: espárragos, zapallitos, brócoli, espinaca y, como señal de que algo cambió en las verdulerías, las primeras frutillas empiezan a asomarse en las góndolas con el precio todavía alto y la calidad en ascenso. Con esa base como punto de partida, una propuesta de ocho preparaciones caseras recorre los almuerzos y cenas de lunes a domingo, alternando opciones rápidas con otras más elaboradas, y cierra el domingo con un clásico de la repostería argentina: tarta de frutillas con dulce de leche y crema.

¿Qué se cocina cada día y por qué conviene anotarlo?

La grilla arranca el lunes con un bowl de arroz con huevo y palta, una combinación que se resuelve en minutos y sirve tanto para el almuerzo como para una cena sin demasiado tiempo en la cocina. El martes se sube un escalón de complejidad con una quiche de espárragos: tarta salada de origen francés, base de masa brisée y relleno de huevos con crema, uno de esos platos que rinden bien y se comen tibios o fríos. El miércoles la vedette son las supremas de pollo doradas, con una salsa liviana de mostaza, queso descremado y espinaca fresca que se prepara en pocos minutos y puede repetirse en almuerzos y cenas de la misma semana.

El jueves llega el revuelto de zapallitos, una preparación sencilla y rendidora que tiene un truco casero que cambia el resultado: sumar queso rallado al final del cocción para que se derrita en el plato y le aporte cremosidad. Funciona como plato principal o como guarnición de carnes a la parrilla o pollo al horno, lo que la vuelve una inversión útil para cualquier familia. El viernes cambia la textura con canastitas de brócoli rellenas con pollo desmenuzado, panceta dorada y brócoli, montadas sobre masa de empanada y cocinadas al horno. La ventaja operativa respecto de la empanada tradicional es concreta: admiten más relleno y, sobre todo, no exigen repulgue.

¿Qué tiene el fin de semana en la cocina y cómo se resuelven los clásicos?

  • Sábado: canelones de verdura, con la recomendación de hacer la masa de panqueques un poco más gruesa que la utilizada para panqueques dulces para que sostenga el relleno sin romperse. Quien quiera darle color puede licuar hojas de espinaca o acelga con la preparación y obtener una masa verde intensa.
  • Domingo: ribs de cerdo a la barbacoa, cocidas lentamente en caldo y pasadas después al horno con salsa barbacoa, con un resultado dulce y ahumado que justifica las horas de cocción.
  • Cierre: tarta de frutillas según la receta clásica de Blanca Cotta, con masa quebrada, dulce de leche, crema y frutillas frescas, un postre que todavía está con precios altos en verdulería pero funciona porque las frutas están en su punto justo.

La advertencia práctica es directa: la plena temporada de frutillas en Argentina llega más adelante en el año, cuando los volúmenes de cosecha hacen caer el precio. Hoy aparecen en las verdulerías porque ya hay producción en algunas zonas tempranas, pero conviene comprarlas pensando en repostería y no en consumo masivo al natural, porque todavía no alcanzan el dulzor pleno que tendrán en octubre y noviembre.

¿Qué falta resolver para que el menú deje de ser una excepción y se convierta en rutina?

La pregunta que queda flotando es la de siempre: si esta clase de grilla sirve para salir del ciclo de milanesa con papas fritas y ensalada mixta, por qué no se sostiene en el tiempo en la mayoría de los hogares argentinos, donde el menú semanal sigue concentrándose en cuatro o cinco preparaciones que se rotan durante meses. La respuesta operativa pasa por aceitar la compra en la verdulería de cercanía, identificar los productos de estación antes de que se disparen los precios por escasez y aceptar que, con fruta fuera de temporada, hay que resignar algunas preparaciones o ajustar el presupuesto. Lo que falta, en definitiva, es planificar: anotar ingredientes, ajustar cantidades y animarse a meter la verdura como protagonista, no como adorno.

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Ana Laura QuinteroAmbiente y energía

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