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Pipa, el balneario brasileño que reordenó su litoral en once playas y un nombre heredado de un barril portugués

En el estado de Río Grande del Norte, sobre la costa noreste de Brasil, Pipa creció desde los años ochenta a partir del surf y hoy ofrece un abanico de once playas con perfiles distintos que van desde el oleaje fuerte de Praia do Amor hasta las pozas naturales de Praia do Centro y los avistamientos de delfines en la Baía dos Golfinhos, con accesos que se ajustan a marea alta o bajante y opciones de alojamiento que arrancan en 50 dólares la noche.

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Ana Laura QuinteroAmbiente y energía · 14 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

En el estado de Río Grande del Norte, sobre la costa noreste de Brasil, la localidad de Pipa reúne once playas con perfiles marcadamente distintos, desde el oleaje fuerte de Praia do Amor, la más fotografiada por la silueta de corazón que dibuja su costa vista desde lo alto del acantilado, hasta las aguas calmas y las pozas naturales que aparecen con la bajante en Praia do Centro, donde los barcos de los pescadores siguen trabajando a la par de los turistas. La costa se completa con la Baía dos Golfinhos, donde los delfines se acercan a alimentarse cerca de la orilla sin necesidad de excursión ni de guía, y con un segundo paisaje al que se accede cruzando en balsa hacia Tibau do Sul, donde se extienden dunas, cajueiros entre los médanos y playas de nombres poco conocidos como Malembá, Barreta y Camurupim.

El pueblo creció desde los años ochenta, cuando los surfistas lo descubrieron y el rumor se extendió, pero conserva una escala humana que lo distingue de otros destinos de playa del Brasil. El acceso desde Buenos Aires es directo a Natal, y el viaje por tierra hasta Pipa insume alrededor de una hora y media en auto, un dato clave para quienes llegan desde Argentina sin necesidad de conexiones internas.

¿De dónde viene el nombre del pueblo?

Los portugueses que llegaron a esta costa en el siglo XVII observaron desde el mar un acantilado con forma curva que les recordó a los barriles de madera que transportaban en sus barcos. En portugués de Portugal, pipa significa exactamente eso: barril. Con el paso de los siglos, la palabra quedó asociada al poblado, primero como referencia geográfica y luego como nombre propio, en un proceso similar al de otros topónimos brasileños surgidos a partir de la toponimia portuguesa del periodo colonial. Durante décadas, Pipa fue territorio casi exclusivo de pescadores, hasta que el desembarco de los surfistas en la década del ochenta le dio un nuevo ritmo, sin que el pueblo perdiera del todo la fisonomía que lo distingue de los destinos masificados del litoral brasileño.

¿Cómo se organiza el litoral y qué se hace en cada playa?

  • Praia do Amor: la más fotografiada, con oleaje más intenso que el resto y preferida por quienes practican surf; se accede por una escalera tallada en la roca durante la marea alta o caminando por la arena cuando el mar se retira.
  • Praia do Centro: la versión más tranquila del litoral, con aguas calmas, pozas naturales que afloran con la bajante y una hilera de barcos de pescadores que continúan su labor junto a los turistas.
  • Baía dos Golfinhos: punto de avistamiento de delfines que se acercan a comer cerca de la orilla, sin necesidad de contratar excursión ni guía.
  • Cruce en balsa hacia Tibau do Sul: acceso a dunas extensas, cajueiros entre médanos y playas como Malembá, Barreta y Camurupim; el paseo en buggy por ese tramo arranca en torno a 85 dólares por vehículo (hasta cuatro personas) y puede extenderse a versiones de día completo por alrededor de 110 dólares, mientras que el ferry suma unos 2 dólares por persona.

¿Cuánto cuesta dormir y qué se come en Pipa?

Los precios de alojamiento van de los 50 dólares la noche en las opciones más sencillas hasta los 400 dólares en temporada alta, un rango amplio que refleja tanto la variedad de hospedajes como la estacionalidad del destino. La gastronomía local tiene su propio ritmo: la mayoría de los locales abre recién a media tarde, reservando la mañana para el mar, y la avenida Baía dos Golfinhos se transforma entonces en un corredor de mesas al aire libre con música en vivo. El plato de referencia de la cocina potiguar, como se denomina a la del estado de Río Grande do Norte, es la moqueca, un guiso de pescado que condensa la identidad culinaria regional.

En definitiva, Pipa se presenta como un destino que combina oleaje para surf, avistamiento de delfines sin intermediarios, un segundo paisaje de dunas y playas apartadas al cruzar el río, y una oferta gastronómica con horario propio. Falta, sin embargo, que el lector confirme de primera mano los valores actualizados de alojamiento y de los paseos en buggy antes de viajar, ya que las cifras consignadas corresponden al material de base y pueden variar según la temporada y la disponibilidad.

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Ana Laura QuinteroAmbiente y energía

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