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Martes, 20 de octubre de 2026
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Remediar en mínimos: el ajuste que dejó a los dispensarios del conurbano y del interior con casi nada en la góndola

De 128 medicamentos a apenas seis. Antibióticos, jarabes pediátricos, antidiabéticos y antiinflamatorios dejaron de llegar a los centros de atención primaria y los funcionarios provinciales ya alertan sobre un colapso hospitalario. Carla Nazar recorrió cómo se vive el recorte en territorio.

CN
Carla NazarSociedad · · 5 min de lectura
Remediar en mínimos: el ajuste que dejó a los dispensarios del conurbano y del interior con casi nada en la góndola

Son las nueve de la mañana en un centro de atención primaria de la localidad de González Catán, en el partido de La Matanza, y en el depósito de medicamentos las estanterías están casi vacías. María del Carmen, la enfermera que trabaja ahí desde los noventa, me muestra las cajas que quedaron y me dice, mientras acomoda las que quedan, que hace rato dejó de ver por esa puerta los blíster de amoxicilina, los frascos de ibuprofeno pediátrico y las tiras reactivas que antes entregaba con naturalidad. Me cuenta que, en los últimos meses, las consultas por dolor de garganta, por fiebre en chicos o por controles de diabetes se resolvían en ese mostrador con un sachet y un turno; hoy, me dice, se resuelven con una derivación al hospital provincial más cercano y con un viaje en colectivo que muchos pacientes no pueden pagar.

Lo que vive María del Carmen es el espejo territorial del dato duro que manejan las provincias: el programa Remediar, que durante más de dos décadas fue el principal abastecedor del primer nivel de atención sanitaria en la Argentina, pasó de ciento veintiocho medicamentos a apenas seis. La poda representa una reducción del noventa y cinco por ciento del vademécum que llegaba a los centros de salud, a los dispensarios municipales y a las salas de los pueblos del norte, del Litoral y de la llanura pampeana. Lo que continúa repartiéndose se concentra en fármacos vinculados a patologías cardiovasculares; todo lo demás, lo que se usa en el mostrador de cualquier salita un martes a las diez de la mañana, dejó de entrar.

Qué dejó de llegar a los centros de salud

Entre los productos que ya no se distribuyen figuran antibióticos, antiinflamatorios, jarabes pediátricos, vitaminas y medicación para personas con diabetes. Es decir, buena parte de lo que se dispensa en una guardia de baja complejidad o en un consultorio de clínica médica de cabecera. El recorte golpea, además, a un sector social bien delimitado: personas sin obra social ni prepaga que dependen, exclusivamente, del Estado para acceder a un blíster de paracetamol o a un antihipertensivo.

  • Antibióticos de uso frecuente (incluida la amoxicilina, muy requerida en cuadros respiratorios).
  • Antiinflamatorios y analgésicos como el de ibuprofeno, tanto en comprimidos como en jarabe pediátrico.
  • Jarabes para niños: antitérmicos y descongestivos de empleo cotidiano.
  • Vitaminas y suplementos, sobre todo los destinados a chicos y embarazadas.
  • Medicación para personas con diabetes, incluidas las insulinas y las tiras reactivas.
  • Lo único que sigue llegando: seis medicamentos atados a tratamientos cardiológicos.

La advertencia de Córdoba: los hospitales provinciales no aguantan la demanda

El secretario de Salud de Córdoba, Gustavo Klein, me dijo por teléfono desde la capital cordobesa que la reducción no es de ahora, sino de hace rato, y que se fue profundizando hasta llegar al piso actual. Me la contó así: desde hace tres años, esta parte del Remediar se fue restringiendo en forma permanente, primero con faltantes esporádicos, después con quiebres sostenidos, hasta llegar a este momento en el que apenas entran seis fármacos. Klein, que conoce el territorio porque recorre las regionales sanitarias del distrito chaqueño de pacientes con diabetes, me advirtió que el traslado de la demanda desde los centros del primer nivel hacia los hospitales públicos provinciales es un riesgo concreto, no un pronóstico alarmista. Me lo dijo con una frase que me resonó todo el día: seguramente va a haber un colapso respecto a ese tema. Y aclaró que los hospitales provinciales cuentan con farmacia hospitalaria propia y están operativos, pero que absorber el volumen de consultas que antes resolvían los centros del primer nivel representa un riesgo cierto para el funcionamiento del sistema.

“Desde hace tres años esta parte ha sido cercenada y restringida en forma permanente hasta llegar a este momento. Seguramente va a haber un colapso respecto a ese tema.”Gustavo Klein, secretario de Salud de Córdoba

Por qué importa en la vida cotidiana

Para María del Carmen, la enfermera de González Catán, el recorte se nota cuando una vecina mayor le pide a tomarse la pastilla una vez que se acuerda lo suficiente para no olvidarla: atascarle una receta o un montón de recetas es, en la práctica, obligarla a tomarse dos colectivos hasta el hospital más cercano. Y ese trayecto, para una jubilada que cobra la mínima, muchas veces significa directamente no ir. Me lo dijo mientras acomodaba una caja de paracetamol que se va a terminar la semana que viene: el problema no es el de la receta, me dijo, el problema es el de la receta que se pierde en el viaje. Por eso, la pregunta que sobrevuela las salitas del conurbano y del interior es la misma: si una persona sin cobertura médica depende exclusivamente de la salud pública para acceder a un antibiótico, a un antidiabético o a un jarabe pediátrico, y ese medicamento ya no se distribuye en su barrio, ¿dónde lo consigue? Y, sobre todo, ¿a qué costo llega hasta donde lo consigue?

La provincia de Córdoba busca ahora formalizar un pedido de reunión con autoridades sanitarias nacionales para discutir el alcance del recorte. En los últimos encuentros del Consejo Federal de Salud, la posición del gobierno nacional fue que el programa debía concentrarse en patologías cardiovasculares. María del Carmen, mientras cierra la persiana del centro de salud y se acomoda el ambo, me mira y me deja una reflexión que se parece mucho a la que repiten, en otras palabras, los secretarios de Salud provinciales: cuando achicás la puerta de entrada del sistema, terminás atascillando la guardia del hospital.

CN
Carla NazarSociedad

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