Se fue la Oveja: el percusionista que sostuvo la cumbia santafesina desde el banco de atrás
Ricardo Stec murió a los 66 años y dejó una huella invisible pero decisiva en Los Palmeras y en una decena de conjuntos del género. Un repaso por cuatro décadas de ritmo compartido entre escenarios y colectivos.

Lo conocí de nombre antes que de foto, como nos pasa con esos músicos que aparecen en las contratapas de los casetes que comprábamos en cualquier kiosco del Litoral y que después sonaban en las fiestas de pueblo: Ricardo "Oveja" Stec, el baterista y percusionista santafesino que falleció el 2 de septiembre a los 66 años, fue durante cuatro décadas uno de esos nombres imprescindibles para entender la arquitectura sonora de la cumbia santafesina, ese género que durante décadas se fabricó a la sombra de los grandes voceros y que sin embargo nunca habría sonado igual sin los parches y las tumbadoras que él supo hacer hablar con su propio idioma.
Te lo digo porque me tocó crecer escuchando esa música en reuniones familiares donde la Oveja Stec aparecía en los créditos sin que nadie reparara demasiado en él: era el tipo de músico que sostiene un ritmo desde adentro, el que marca el pulso mientras otros se llevan los flashes, y por eso su partida golpea distinto entre los que sabemos que un género entero se construye también desde la fila de atrás.
Una vida repartida entre el bondi y el escenario
Stec trabajó como chofer de colectivos en Santa Fe y durante décadas compatibilizó esa labor con su militancia percusiva en distintos conjuntos, una doble vida que no tiene nada de contradictoria y sí mucho de entrañable, porque habla de un trabajador de la música que nunca abandonó el asfalto ni la cabina de un micro de línea, y que al mismo tiempo sostuvo el ritmo en escenarios, tablados y festivales donde la cumbia santafesina se fue amasando como identidad regional desde principios de los años ochenta.
Su paso por Los Palmeras, en la etapa de consolidación
El tramo más recordado de su trayectoria fue el que lo tuvo dentro de Los Palmeras entre 1988 y 1992, cuatro años en los que participó en la grabación de cinco discos que coinciden con una etapa de consolidación del grupo fundado por Rubén "Cacho" Deicas y Marcos Camino: Loquito por ti (1988), Sus amigos (1989), Rumor de cumbia (1990), Chiquita pero buena (1990) y Boquita azucarada (1991), títulos que durante generaciones enteras funcionaron como banda de sonido de cumpleaños, quinceaños y bailantas de barrio.
“Hoy nos toca despedir a otro de nuestros históricos miembros. Gracias por tantos momentos compartidos y toda tu música. Que en paz descanses querido amigo Ricardo "Oveja" Stec. Te saludan hoy y siempre tus amigos Los Palmeras.”Los Palmeras, en sus redes sociales
Una decena de conjuntos y un mismo pulso
- Yuli y Los Girasoles, donde se fogueó en los primeros años del género.
- Los Crisoles, una de las bandas históricas del circuito santafesino.
- Los Libres, con los que recorrió escenarios del Litoral.
- Los Lamas, formación de larga trayectoria en la región.
- Los Súper de Santa Fe, otro de los conjuntos clásicos del ritmo tropical.
- RMG, agrupación en la que dejó su marca percusiva.
- Los del Bohío, con quienes grabó Los preferidos del ritmo caliente, el disco que muchos guardan como reliquia familiar.
Cada uno de esos nombres tiene su propia historia y la Oveja supo habitar todas con la misma humildad profesional, la de quien llega, planta el banco, marca el tempo y se va sin pedir foto, y por eso el mensaje que Los del Bohío le dedicaron al conocer la noticia me parece que condensa todo lo que esta gente representa dentro de un género que muchas veces se explicó solo desde sus cantantes: "Hoy se va un pedazo de aquella historia. Quedan su alegría, su música, las anécdotas y el recuerdo de quienes tuvimos la suerte de conocerlo".
Si me permitís una recomendación personal, te diría que esta semana vale la pena volver a poner en el reproductor cualquiera de los cinco discos que grabó con Los Palmeras en su etapa de mayor proyección y prestar atención al trabajo percusivo que enmarca cada tema, porque recién cuando uno escucha con detenimiento esos parches y esas tumbadoras advierte el oficio silencioso de la Oveja, ese que sostiene la fiesta desde adentro y que muchas veces pasa desapercibido hasta que el músico se va y deja un hueco que ningún reemplazo termina de llenar del todo, y eso, lejos de ser un dato menor, es probablemente la mejor forma de entender por qué la cumbia santafesina le debe tanto a gente como Ricardo Stec.
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