Seis señales que el corazón manda y que conviene no dejar pasar, según un cardiólogo de Cleveland Clinic
Dolor de pecho sin causa clara, desmayos con el ejercicio y falta de aire ante esfuerzos que antes se toleraban figuran entre los motivos de consulta inmediata. El especialista Ben Alencherry explicó cómo reconocerlos y por qué los antecedentes familiares pueden anticipar un diagnóstico.

A veces la advertencia llega en medio de una caminata por la costanera de Mar del Plata, en una subida al colectivo en La Plata o mientras alguien juega un partido de fútbol en un pueblo chico de Córdoba. El cuerpo se desacomoda, algo no sale como siempre, y la pregunta aparece sin aviso: ¿esto tiene que ver con el corazón? La respuesta no siempre es sí, pero hay señales que, según el cardiólogo Ben Alencherry, de Cleveland Clinic, conviene no subestimar.
Lo que obliga a frenar y consultar ya
El especialista fue claro al poner dos situaciones en el primer casillero de la urgencia. La primera es un dolor de pecho que aparece sin una razón que lo explique, porque puede ser la manifestación de un infarto o de otras enfermedades cardíacas, y ninguna de ellas espera. La segunda, un desmayo ocurrido durante el ejercicio o poco después de terminarlo, que Alencherry vinculó con la variante obstructiva de la miocardiopatía hipertrófica, una enfermedad en la que el músculo engrosado del corazón dificulta la salida de la sangre. Su recomendación fue directa: suspender el esfuerzo hasta conocer la causa.
Una enfermedad que puede pasar años inadvertida
La miocardiopatía hipertróforma, como tantas patologías del corazón, tiene la costumbre de instalarse en silencio. Puede atravesar años sin dar señales, y por eso los antecedentes familiares terminan siendo una pista clave, explicó Alencherry, porque suele repetirse entre integrantes de un mismo árbol genealógico. En la consulta, esa historia permite que un médico indique estudios incluso cuando la persona no siente nada, y de ese modo aparecen casos de la forma no obstructiva que nunca habían molestado.
El cansancio que no se va con el descanso y se mezcla con falta de aire, agregó, se diferencia del agotamiento pasajero. También las palpitaciones —el corazón que se percibe acelerado, con golpes intensos o con un ritmo desparejo— merecen atención, sobre todo si obligan a detener lo que se estaba haciendo o aparecen junto con fatiga marcada, porque pueden responder a una arritmia.
“Lo que la gente suele subestimar es el cambio respecto de lo que uno venía haciendo. Si algo que antes se toleraba sin problema empieza a costar, eso ya es motivo de consulta.”Ben Alencherry, cardiólogo de Cleveland Clinic
La lista de Alencherry se completa con la sensación de desvanecimiento, que puede ir acompañada de debilidad, náuseas, sudoración o alteraciones visuales, y que, cuando aparece con el esfuerzo, describió como una de las marcas registradas de la variante obstructiva. El mensaje de fondo atraviesa a todos los porvenires: la evaluación temprana, apoyada en la historia clínica y en los estudios que el cardiólogo indique, puede anticipar un cuadro que, de otro modo, seguiría escondido durante años.
Volvamos entonces a la persona que sintió algo raro en la costanera, en el colectivo o en la cancha del pueblo. Si el dolor de pecho no tiene explicación, si se desmayó mientras corría o poco después, si lo que siempre hizo sin esfuerzo ahora le corta el aire, vale la pena sentarse frente a un profesional antes de seguir. El corazón, como tantas veces se dice y tantas veces se olvida, avisa.
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