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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Sherlock Hound: cuando Miyazaki le puso perro al detective y se ganó al público infantil

Estrenada en 1984 y coproducida entre Japón e Italia, la serie animada que reimagina a Arthur Conan Doyle tuvo al maestro del Studio Ghibli como impulsor y director de seis capítulos, antes de partir hacia Nausicaä.

JK
Julia KaplanCultura y espectáculos · · 3 min de lectura
Sherlock Hound: cuando Miyazaki le puso perro al detective y se ganó al público infantil

"Sherlock Hound", así se tituló esta serie de 26 episodios que mezcló al detective más famoso de la literatura con un universo poblado por perros antropomorfos, máquinas a vapor y persecuciones en avioneta. La serie llegó a la pantalla chica en 1984 y fue el fruto de una coproducción entre el estudio japonés TMS y la italiana RAI, dos gigantes de la animación que por esos años empezaron a cruzar el mapa para pensar series pensadas para todo el mundo.

Lo que muchos todavía no saben es que detrás de esta adaptación descansaba la mano de Hayao Miyazaki, que por entonces todavía no era el nombre gigantesco que hoy associate con el Studio Ghibli sino un director inquieto que ya había dejado su firma en trabajos enormes. A Miyazaki se lo reconoce como uno de los principales impulsores del proyecto, junto con Kyosuke Mikuriya, y como director de seis de los 26 capítulos que integran la serie.

Un perro llamado Sherlock

La decisión estética más llamativa de la serie fue, sin duda, convertir a casi todos los personajes en perros con características humanas: Sherlock Holmes, el doctor Watson, el propio Moriarty y hasta la señora Hudson conviven en un Londres victoriano poblado de canes que toman el té, viajan en dirigibles y resuelven casos con la misma lógica afilada del personaje original de Arthur Conan Doyle.

Esa vuelta de tuerca acercó la serie al público infantil, aunque la intención inicial de Miyazaki había sido darle un enfoque marcadamente más adulto. La elección de los perros como vehículos visuales terminó marcando el tono del show y volviéndolo una rareza simpática dentro del universo de las adaptaciones del detective.

Investigación, aventura y vapor

Los casos inspirados en Conan Doyle conviven con un despliegue inusual de aventuras: avionetas, carreras de autos, máquinas a vapor y un imaginario que anticipa en clave animada buena parte del universo steampunk que después conquistaría al cine. La estética combina ciencia ficción, mecánica y acción, y le da a la serie una identidad propia que la distingue de cualquier otra versión del personaje.

  • 26 episodios producidos entre 1984 y 1985 por TMS (Japón) y RAI (Italia).
  • Seis capítulos dirigidos personalmente por Hayao Miyazaki.
  • Elenco central interpretado por perros antropomorfos.
  • Abandono del proyecto para abocarse a Nausicaä del Valle del Viento.
  • Estética steampunk antes de que el steampunk fuera tendencia.

El alejamiento de Miyazaki estuvo directamente ligado a otra de las obras claves de su filmografía: Nausicaä del Valle del Viento, que por entonces empezaba a reclamar toda su atención y lo llevó a soltar las riendas del proyecto. Esa transición explica por qué el nombre del director sigue asociado a la serie aunque no haya dirigido la totalidad de los capítulos, y por qué su paso por esta Sherlock Hound funciona como una bisagra entre su etapa en el estudio y la fundación, poco después, del Studio Ghibli.

“No fue la primera vez que Miyazaki se animó a acercarse a un clásico occidental: antes había firmado trabajos enormes en el marco del World Masterpiece Theatre, como Heidi, El perro de Flandes y Marco y Ana de las Tejas Verdes, además de haber codirigido Lupin III junto a Isao Takahata y de haber dirigido por su cuenta Conan, el niño del futuro y El castillo de Cagliostro.”Contexto de la trayectoria de Miyazaki

Mirando la serie en perspectiva, lo que más me conmueve es que se trate de un puente casi secreto entre dos etapas de Miyazaki: la del animador de oficio que todavía trabajaba para otros estudios y la del autor definitivo que estaba a punto de cambiar para siempre la animación mundial. Hay algo enternecedor en pensar al futuro padre de Totoro y Chihiro ocupándose, en paralelo, de un Sherlock Holmes que es un galgo elegante que caza villanos en una Londres de engranajes y dirigibles, y eso, para mí, vale muchísimo la pena revisitarlo.

Mi recomendación, si te gusta perderse en versiones insólitas de personajes conocidos, es darle una oportunidad a esta Sherlock Hound: es un objeto curioso, irrepetible, que se disfruta mucho viendo a Miyazaki en estado puro antes de la consagración. Y vos, ¿qué otras versiones del detective te gustaría volver a ver en la pantalla?

JK
Julia KaplanCultura y espectáculos

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