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Viernes, 16 de octubre de 2026
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"Soy un pésimo actor": Martín Bossi se saca el traje de imitador y se pone la piel de seis hombres distintos en una serie que apuesta al amor

En "Amores inesperados", el artista conocido por sus personajes en el escenario deja de "actuar" para "ser" cada uno de los papeles que le escribió Marcos Carnevale. Una comedia dramática en seis episodios que llega a Disney+ y que eligió el amor como refugio frente al caudal de suspenso y violencia de las plataformas.

JK
Julia KaplanCultura y espectáculos · · 4 min de lectura
"Soy un pésimo actor": Martín Bossi se saca el traje de imitador y se pone la piel de seis hombres distintos en una serie que apuesta al amor

"Soy un pésimo actor. Soy muy mal actor porque no sé actuar. Yo 'soy' esos personajes". La frase es de Martín Bossi y condensa, casi sin querer, el corazón de Amores inesperados, la serie que lo muestra como nunca antes lo habíamos visto en pantalla: sin la careta del imitador, sin la guitarra del unipersonal, sin la risa fácil que lo popularizó durante décadas en el teatro porteño. Acá lo que hay son seis historias independientes, seis hombres comunes que se cruzan con el amor en sus distintas formas —el obsesivo, el imposible, el no correspondido, el sorprendente y el temido— y un solo actor cargado de construir, episodio tras episodio, una psicología, una voz y una corporalidad distintas de la noche a la mañana.

La serie fue escrita y dirigida por Marcos Carnevale, con quien Bossi ya había cruzado caminos en cine, y se filmó hace cuatro años, aunque recién ahora encuentra su lugar en la grilla de Disney+. Lo acompañan un elenco que va rotando de capítulo en capítulo y que incluye nombres como Betiana Blum, Osvaldo Santoro, Patricia Palmer, Eleonora Wexler, Jorgelina Aruzzi, Julieta Cardinali, Lula Rosenthal y Karina Hernández, entre otros. La idea, según contó el propio Bossi, fue deliberadamente contraria al humor que lo hizo famoso y también a la moda del momento: "Es como un respiro", dijo sobre haber elegido el amor como hilo conductor en medio de una oferta audiovisual saturada de suspenso y violencia.

Un ladrón, un mozo, un enfermero y otros tres más

  • Un ladrón que se enamora en el momento menos pensado.
  • Un enfermero que descubre que la es, en realidad, algo más que una paciente.
  • Un mozo cuyos clientes le terminan cambiando la vida.
  • Un empleado de peaje con una ilusión inesperada en cada turno.
  • Un profesor de tenis que no logra sacarse a una alumna de la cabeza.
  • Un hombre encerrado en un departamento durante las fiestas, a merced de sus propios recuerdos.

Bossi le puso el cuerpo a los seis, pero no todos le salieron con el mismo esfuerzo. Los tres de tono más cómico —el ladrón, el del peaje y el profesor— fueron, según sus propias palabras, los más llevaderos. Los otros tres, los de carga dramática más densa, le exigieron una preparación emocional sostenida durante semanas, porque su método, como él mismo lo explica, no es técnico sino casi físico: internalizarse hasta dejar de actuar para simplemente ser. Esa forma de trabajar, que sus propios profesores de teatro le marcaron alguna vez como excesiva, es la misma que hoy le permite saltar de un personaje a otro sin que el espectador pueda colgarle la etiqueta del imitador que lo hizo conocido.

“Enano, no tenés que estar cómodo. Un actor que está cómodo más de dos veces seguidas me preocupa.”Graciela Borges, según el recuerdo de Martín Bossi

Esa frase de Graciela Borges, que Bossi guardó como un mandamiento personal, fue la que lo empujó a meterse de lleno en cada uno de los seis episodios filmados uno por uno, sin doblar temporadas, casi como si cada entrega fuera una película corta de cincuenta minutos. Eligió incomodarse a propósito para correr el riesgo de mostrar registros que, admite, tenía guardados. La recompensa, dice, es haber vuelto a confiar en un formato largo donde el público puede seguirlo de cerca sin la red de seguridad del escenario ni la risa inmediata del unipersonal humorístico.

Si tengo que ser honesta con quien me lee hasta acá, Amores inesperados no es la típica superproducción que llega a las plataformas con la intención de romper récords ni de convertirse en fenómeno de fin de semana. Es, más bien, un objeto raro: una serie argentina para verse de a un episodio por noche, ideal para una semana en la que uno quiere suspender la rutina de thrillers yーーーー y reencontrarse con algo tan antiguo y tan nuestro como contar historias de amor desde la comedia y el drama en partes iguales. Se la recomiendo especialmente a quienes conocen a Bossi únicamente por sus imitaciones de televisión y quieren comprobar, capítulo a capítulo, que detrás de cada uno de esos seis hombres hay un actor —aunque él diga lo contrario— que sabe habitar una piel ajena sin pedir permiso. Y que lo hace, además, con la conciencia de estar eligiendo un idioma emocional que las plataformas suelen dejar de lado.

JK
Julia KaplanCultura y espectáculos

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