Such Brave Girls vuelve a Filmin con una segunda temporada que no le huye al desastre familiar
La comedia creada por Kat Sadler suma seis nuevos episodios en la plataforma española, con Josie, Billie y Deb otra vez en el centro de un triángulo de conflictos, humor negro y heridas que no se curan

Yo confieso que cuando terminé la primera temporada de Such Brave Girls me quedé con esa sensación agridulce que dejan las comedias que se animan a mirar de frente lo que otras series prefieren esconder debajo de la alfombra. Por eso celebré la llegada de la segunda entrega a Filmin en España, casi catorce meses después de su estreno original, porque significa que el público argentino y de toda la región que use esa plataforma puede reencontrarse con Josie, Billie y Deb, esa madre y esas dos hijas que funcionan como un triángulo del desastre muy pocas veces visto en la televisión contemporánea.
La nueva temporada mantiene la estructura que la volvió tan particular: seis episodios de media hora, un humor que roza lo incómodo y un reparto que sostiene todo el peso emocional en apenas tres mujeres. Kat Sadler sigue como Josie y como creadora de la serie, Lizzie Davidson vuelve a meterse en la piel de Billie, y Louise Brealey regresa como Deb, la madre. La fórmula no cambia, pero se profundiza, y eso, para una comedia de personajes, suele ser la mejor noticia posible.
Un secuestro como punto de partida
Hay un detalle del primer episodio que merece ser contado porque define el espíritu de toda la temporada: Billie y Deb secuestran a Josie para obligarla a casarse con Seb, el personaje que interpreta Freddie Meredith. No es un arranque amable ni edulcorado, sino una declaración de principios. La presión familiar, la intromisión de unas sobre las otras y la idea de que las decisiones individuales jamás quedan aisladas dentro de este núcleo aparecen plantadas desde el minuto uno, sin pedir permiso y sin ofrecer reconciliaciones fáciles.
A lo largo de los seis capítulos, el triángulo madre-hijas sigue moviéndose entre la convivencia imposible, los vínculos sentimentales que se enredan y un pesimismo de fondo que la serie no intenta disimular. No esperen un arco donde todo se resuelve al final, porque la evasión de los problemas y las tensiones son el verdadero motor de la historia, no un obstáculo a superar.
El humor como forma de habitar la salud mental
Lo que más me interesa destacar es el lugar que ocupa la salud mental en esta comedia. Sadler escribe a partir de experiencias propias y eso se nota: Josie tiene antecedentes psiquiátricos, pero la serie no se queda ahí. Billie y Deb también tienen sus propias conductas problemáticas, sus mecanismos de defensa y sus formas de esquivar el dolor. La gracia es que ninguno de esos temas aparece tratado con solemnidad, sino integrado al humor con una naturalidad que hace más llevadera la incomodidad.
La serie forma parte de esa camada de comedias británicas que entiende que reírse de una familia disfuncional no es trivializarla, sino una manera de compartirla. Se podría pensar como heredera de esa mirada que va de Fleabag a Catastrophe, aunque con un tono más ácido y menos esperanzado. El humor convive con el trauma sin pedirle permiso, y ahí está gran parte de su valor.
- Seis episodios de media hora disponibles en Filmin España, casi catorce meses después del estreno original.
- Elenco estable encabezado por Kat Sadler, Lizzie Davidson y Louise Brealey, con Freddie Meredith como refuerzo en el arco de Seb.
- Un arranque de temporada que va directo al hueso: Billie y Deb secuestran a Josie para empujarla al casamiento.
- Salud mental, trauma y vínculos familiares como ejes narrativos, tratados desde el humor negro y la experiencia autobiográfica de su creadora.
- Un tono que no promete reconciliaciones fáciles y que construye a partir de la evasión y la tensión entre las protagonistas.
Mi recomendación, en primera persona
Si te gustó la primera temporada, no hay mucho que pensar: la segunda está a la altura y, en algunos pasajes, incluso la supera en confianza. Si nunca viste Such Brave Girls, este es un buen momento para maratonear las dos entregas juntas en Filmin. Mi sugerencia es verla de a dos capítulos por noche, no por cuestiones de tiempo, sino porque cada uno te deja con una pequeña picadura emocional que conviene masticar antes de pasar al siguiente. Y mientras la miran, piensen qué buscan cuando se ríen de una familia que se lastima: ¿catarsis, compañía o un espejo? Yo, cada vez que aparece Deb en pantalla, termino riéndome de mí misma.
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