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Martes, 20 de octubre de 2026
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Una duda que tenían los cardiólogos argentinos y que empieza a quedar atrás: la dieta DASH no jugaría en contra de los hipertensos que ya se medican

Un estudio presentado en las Sesiones Científicas de Hipertensión 2026 de la American Heart Association abre la puerta a recetar este plan alimentario en pacientes medicados, aunque con llamado a la prudencia. Por Carla Nazar

CN
Carla NazarSociedad · · 4 min de lectura
Una duda que tenían los cardiólogos argentinos y que empieza a quedar atrás: la dieta DASH no jugaría en contra de los hipertensos que ya se medican

Me lo cruzé la semana pasada en un consultorio de Mar del Plata, mientras esperaba para un control de rutina. Don Vicente, setenta y dos años, jubilado, ex operario de una pesquera, me decía con esa voz quieta que tienen los que ya conversaron demasiado con sus médicos: "Yo como bien, hija. Verduras, frutas, la carne la estoy dejando. Pero el cardiólogo me miró la cara cuando le dije que estaba siguiendo la dieta esa de la DASH y me dijo que tuviera cuidado con el potasio. ¿Sabe lo que es vivir pensando que la ensalada te puede hacer daño?". Don Vicente toma dos antihipertensivos desde hace seis años y arrastra una función renal que el médico le describe, cada vez que lo ve, como "un motor al que hay pedirle las cosas con paciencia". La escena se repite en miles de hogares del país: pacientes que escuchan que la alimentación es la primera herramienta para bajar la presión, pero que también leen, o les cuentan, que ese mismo plan de comidas puede jugarle una mala pasada si los riñones no laburan como antes y si las pastillas que toman retienen potasio. Esa duda clínica es la que ahora empieza a tener una respuesta más tranquilizadora, según una investigación que llegó este año a las Sesiones Científicas de Hipertensión 2026 de la American Heart Association.

Qué es lo nuevo que encontraron

El equipo detrás del estudio revisó los datos de los ensayos clínicos GoFresh y GoFresh Rx, trabajos que en su momento habían demostrado que la dieta DASH mejoraba las cifras de presión arterial en adultos con hipertensión. Lo que hicieron esta vez fue mirar con lupa qué pasaba con el potasio en sangre de esos voluntarios mientras seguían el plan y, al mismo tiempo, tomaban distintas clases de fármacos para la presión. El hallazgo central fue claro: en ninguno de los grupos la dieta empujó los niveles del mineral hacia rangos considerados peligrosos, ni siquiera en quienes tenían la función renal más desgastada.

Para Don Vicente, y para tantos como él, la traducción práctica es enorme, porque durante años muchos profesionales prefirieron no escribir esta dieta en un, no por desconfianza, sino por prudencia. Lo hacían porque sabían que varios antihipertensivos, sobre todo los llamados IECA, ARA II y ciertos diuréticos ahorradores de potasio, complican la eliminación renal del mineral, y que la enfermedad renal crónica, frecuente en pacientes añosos, vuelve esa eliminación todavía más lenta. La suma de esos dos bastaba para que el menú se convierta en una lista de sugerencias vagas, en lugar de un plan firme.

  • Qué es la dieta DASH: un patrón alimentario rico en frutas, verduras, cereales integrales, frutos secos y lácteos bajos en grasa, que limita las carnes rojas, la sal agregada y los azúcares añadidos.
  • Por qué generaba dudas: aporta mucho potasio de forma natural, y varios fármacos muy usados contra la hipertensión, la insuficiencia cardíaca y la diabetes tipo 2 reducen su eliminación por el riñón.
  • Qué midió el nuevo estudio: si los niveles de potasio en sangre se disparaban en pacientes medicados que adoptaban la dieta, incluso con función renal disminuida.
  • Qué respondió la investigación: que no se observaron ascensos del mineral hasta niveles peligrosos en ninguno de los grupos analizados.

Las voces que firman el trabajo

“La dieta DASH tiene una eficacia ampliamente demostrada para mejorar la presión arterial, y este trabajo buscaba justamente despejar la preocupación por el potasio que tenían tanto médicos como pacientes.”Marian Budu, coordinadora de investigación clínica en el Beth Israel Deaconess Medical Center de Boston y autora principal del estudio
“Este estudio de seguimiento confirma que no hubo aumentos significativos de potasio, incluso en pacientes que tomaban medicamentos capaces de elevarlo.”Kevin Volpp, director del Centro Penn para Incentivos de Salud y Economía del Comportamiento de la Universidad de Pensilvania

Budu, consultada en Boston, se preocupó por dejar un llamado de atención que no aparece siempre en los titulares: el riesgo de hiperpotasemia sigue latente cuando se mezclan antihipertensivos con antiinflamatorios comunes, como el ibuprofeno, una combinación habitual en personas mayores que automedican dolores de columna, de rodilla o de cintura. Por eso, más allá del resultado auspicioso, la investigadora insistió en que el monitoreo clínico sigue siendo necesario y que cada paciente debe charlar con su médico antes de animarse a un cambio brusco en la alimentación.

Vuelvo a Don Vicente antes de cerrar. Le mandé el resumen de la noticia por WhatsApp, en criollo, para que no se comiera los tecnicismos. Me contestó al rato: "Bueno, igual voy a ir igual al médico, ¿eh? Pero ya me quedo más tranquilo. Comer no tiene por qué ser un castigo a esta altura de la vida". Tiene razón Don Vicente, y razón Budu: la dieta DASH empieza a despejar una duda clínica que durante años fue un freno silencioso, pero el cuerpo de cada paciente es un mundo aparte y ningún paper, por más auspicioso que sea, reemplaza la conversación de cabecera con el médico de cabecera.

CN
Carla NazarSociedad

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