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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Una pizza porteña para cuatro personas cuesta arriba de 120 mil pesos y reabre el debate sobre el precio de salir a comer

Un ticket de El Cuartito del 13 de septiembre de 2026 mostró un gasto de 120.800 pesos solo en pizzas y bebidas, sin postre ni propina, y volvió a poner en primer plano cuánto cuesta una salida gastronómica en la Ciudad de Buenos Aires.

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Ana Laura QuinteroAmbiente y energía · · 3 min de lectura
Una pizza porteña para cuatro personas cuesta arriba de 120 mil pesos y reabre el debate sobre el precio de salir a comer

Una cuenta por dos mitades grandes de pizza, una pizza entera con jamón y cuatro bebidas sin alcohol alcanzó los 120.800 pesos en la pizzería El Cuartito, ubicada en Talcahuano 937, pleno centro de la Ciudad de Buenos Aires. El comprobante, fechado el 13 de septiembre de 2026 cerca del mediodía, fue compartido por un consumidor y se convirtió en un nuevo punto de referencia para discutir cuánto cuesta hoy una salida a comer en la capital argentina, en un contexto donde los servicios gastronómicos acumulan incrementos sostenidos y donde cada ticket se transforma en termómetro de la inflación cotidiana que viven las familias porteñas en sus consumos más típicos.

¿Qué se consumió y cuánto costó cada producto?

  • Dos mitades grandes: una de fugazzeta y otra de mozzarella, a 26.250 pesos cada una, que totalizaron 52.500 pesos.
  • Una pizza entera de mozzarella con jamón, a 48.500 pesos, el producto de mayor valor individual del comprobante.
  • Dos sifones de soda a 4.900 pesos por unidad, que sumaron 9.800 pesos.
  • Una gaseosa de 350 mililitros y un agua saborizada, a 5.000 pesos cada una, para completar los 19.800 pesos del apartado de bebidas.

El detalle del ticket muestra que el subtotal de pizzas trepó a 101.000 pesos, es decir, cerca del 84 por ciento del total abonado, mientras que las bebidas representaron los 19.800 pesos restantes. Dentro de ese gasto, el renglón más caro fue la pizza de mozzarella con jamón, que por sí sola casi igualó lo que se pagó por las dos mitades grandes combinadas y dejó en evidencia que los sabores con agregado de carne tienen una diferencia de precio considerable frente a las variedades clásicas, una lógica que las pizzerías porteñas sostienen desde hace décadas y que este comprobante vuelve a confirmar con cifras concretas de septiembre de 2026.

¿Qué información no aporta el ticket y por qué importa?

El comprobante no discrimina cuánto correspondió a servicio de mesa ni a propina, dos conceptos que en la mayoría de los locales del centro porteño se adicionan al final y que pueden modificar de manera sensible el monto real que paga cada mesa. Tampoco consta cuántas personas participaron de la comida: si la salida fue para dos comensales, el gasto por persona ronda los 60.400 pesos; si fue para cuatro, la cifra baja a unos 30.200 pesos por cabeza. Esa indefinición vuelve cualquier comparación con otros tickets casi imposible y refuerza la idea de que, en la práctica, salir a comer pizza en la Ciudad de Buenos Aires implica siempre pagar por encima del precio publicado en la carta.

¿Qué dice el comprobante más allá de los productos?

La factura detalla 20.965,29 pesos de IVA contenido, un importe que forma parte del total informado y que no se suma como cargo adicional, ya que los precios de góndola en la Argentina son finales e incluyen el impuesto. El documento también lleva la identificación fiscal del comercio, el número de comprobante y un código QR para su validación digital, lo que muestra que la operación quedó registrada de manera formal. Con todo, los valores publicados corresponden únicamente a esa combinación concreta de tres renglones de pizzas y cuatro bebidas sin alcohol, registrada el 13 de septiembre, y no necesariamente se replican en otras sucursales ni en otros horarios del mismo local.

¿Qué falta para discutir con más rigor el costo de salir a comer?

Falta, en primer lugar, una referencia clara de la cantidad de comensales y de los servicios extra que se cobran por separado, porque sin esos datos cualquier comparación entre tickets se vuelve engañosa. Falta, además, que los locales exhiban de manera visible el desglose de servicio de mesa y de propina sugerida, una práctica todavía opaca en buena parte del sector gastronómico porteño. Y falta, sobre todo, que los consumidores pidan y conserven los comprobantes, como ocurrió en este caso, porque cada ticket compartido se convierte en una herramienta colectiva para reconstruir cuánto cuesta, efectivamente, una salida típica en la Ciudad de Buenos Aires y para presionar, con datos concretos, por mayor transparencia en los precios.

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Ana Laura QuinteroAmbiente y energía

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