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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Vuelve El Principito al cine: Tyldum y Beaufoy se animan a darle vida real al personaje más querido de la literatura infantil

El clásico de Antoine de Saint-Exupéry tendrá una nueva adaptación que mezclará acción real y efectos visuales, con guion del ganador del Óscar por Slumdog Millionaire y dirección del noruego detrás de The Imitation Game.

JK
Julia KaplanCultura y espectáculos · · 6 min de lectura
Vuelve El Principito al cine: Tyldum y Beaufoy se animan a darle vida real al personaje más querido de la literatura infantil

Hay libros que parecen negarse a abandonar la mesa de luz de la mesita de luz, esa pequeña lámpara que los chicos encienden antes de dormir y que muchos adultos también conservan intacta al costado de la cama. El Principito es uno de ellos: una historia que sobrevive al paso de las décadas, que se reimprime en cada lengua, que aparece en cuanto estante de librería uno se digne a mirar, y que de manera periódica vuelve a buscar su lugar en la pantalla grande como si necesitara recordarnos, en imágenes y en sonido, que todavía tenemos cosas importantes que aprender de un niño rubio que viene de un asteroide. Esa necesidad de revisitar el relato de Antoine de Saint-Exupéry vuelve a hacerse carne, ahora con una nueva película que se encuentra en preproducción y que promete mezclar la acción real con recursos generados por computadora, en un intento por devolverle al texto una frescura que muchas veces las adaptaciones anteriores no terminaron de encontrar.

La propuesta estará conducida por el director noruego Morten Tyldum, responsable de títulos como The Imitation Game y Passengers, y por el guionista Simon Beaufoy, ganador de un premio de la Academia por el libreto de Slumdog Millionaire. Ambos aparecen como las caras visibles de un proyecto que todavía no tiene fecha de estreno confirmada, pero que ya empieza a tomar forma a partir de una decisión estética clara: la acción real será la predominante en el filme, mientras que el personaje principal será construido mediante efectos visuales. Una elección que abre interrogantes de todo tipo, desde cómo se logrará que un personaje digital termine de encarnar esa mezcla de fragilidad y sabiduría que el libro supo instalar página tras página, hasta de qué manera se piensa compatibilizar esa decisión con la enorme carga simbólica que tiene esa pequeña figura de pelo dorado.

Un libro que ya se reescribió muchas veces en cine

No es la primera vez, por cierto, que El Principito se anima a pegar el salto a la pantalla grande. La historia acumula antecedentes que vale la pena repasar para entender en qué lugar se inscribe esta nueva versión. La adaptación con actores que Stanley Donen llevó adelante en 1974, una de las más recordadas de la historia del género, mezcló la novela con la biografía de su autor y construyó un film que, con el paso del tiempo, fue ganando una extraña melancolía. Casi cuatro décadas más tarde, en 2015, el director Mark Osborne estrenó una película animada que tomaba el libro como punto de partida y lo rodeaba de una historia moderna, con una niña como protagonista y el Principito insertado en ese mundo como una suerte de memoria afectiva. La película que ahora se empieza a cocinar, entonces, no llega a un terreno virgen: pisa un camino recorrido, aunque lo hace con herramientas y con un tono que todavía no terminaron de definirse.

Y justamente ahí aparece un detalle que me parece especialmente atractivo de esta nueva iniciativa. La producción no se basará de manera exclusiva en la novela corta original de Saint-Exupéry, sino que también tomará como referencia la adaptación al cómic que el francés Joann Sfar realizó hace ya algunos años, una pieza que ganó muchísimo cuando se publicó porque lograba traducir al lenguaje de la historieta algo que en apariencia parecía intraducible: la delicadeza del trazo del Principito, la ternura casi religiosa con la que Saint-Exupéry dibujó a su personaje. Sfar, además, participa activamente en el desarrollo del concepto de la película, y al celebrar el inicio de la preproducción se tomó un momento para agradecer a la familia del autor por haber confiado nuevamente en su mirada después del trabajo que ya había hecho en el formato de la viñeta.

“El libro conserva su capacidad de conectar con lectores de distintas edades. En su comunicado, vinculó esa permanencia con la infancia y con las verdades que representa el pequeño protagonista.”Simon Beaufoy, guionista

Qué dijo cada uno de los involucrados

Porque, claro, detrás de cada anuncio de este tipo hay un pequeño ecosistema de declaraciones, y vale la pena detenerse en las palabras que fueron saliendo a la luz con el anuncio del proyecto, porque terminan de delinear el espíritu con el que se encarará la película:

  • Simon Beaufoy, guionista: sostuvo que El Principito conserva intacta su capacidad de conectar con lectores de todas las edades, y vinculó esa permanencia con la infancia y con las verdades esenciales que el pequeño protagonista encarna.
  • Morten Tyldum, director: explicó que su lectura del material gira alrededor del amor, las pérdidas y el duelo, y mencionó también la esperanza, los deseos personales y la aventura como ejes centrales del relato.
  • Joann Sfar, autor del cómic: celebró el regreso a ese universo y agradeció a la familia Saint-Exupéry por confiar otra vez en él después de su paso por la historieta.

El desarrollo del guion, además, se realizará junto a Le Petit Prince Groupe, la entidad que administra con celo el legado del escritor francés, y que funciona como una suerte de guardiana oficial de cómo se cuenta y se vuelve a contar esta historia en distintos formatos. Esa presencia no es un detalle menor: garantiza que el nuevo filme se sostenga sobre un piso de cuidado hacia el material original, algo que cualquier persona que haya leído el libro más de una vez seguramente va a valorar, porque El Principito es, antes que nada, una historia sobre la responsabilidad que tenemos con las cosas que amamos, y esa responsabilidad también vale, y mucho, a la hora de llevarla a la pantalla.

Yo, que volví a leer el libro completo no hace mucho, confieso que me intriga esta idea de un Principito generado por computadora en medio de una película predominantemente rodada con actores de carne y hueso. La propuesta tiene algo de valiente, y también algo de riesgoso, porque el riesgo de caer en una frialdad visual cuando se intenta traducir a un personaje tan cálido es real. Pero si hay algo que Tyldum demostró con The Imitation Game es que sabe poner cámara sobre los dilemas humanos más delicados, y si hay algo que Beaufoy demostró con Slumdog Millionaire es que sabe escribir sobre la infancia sin caer en el lugar común. Si a eso le sumamos el universo visual de Sfar, el resultado puede terminar siendo, en el mejor de los casos, uno de esos films que un padre o una madre ven con su hijo en la butaca de al lado y que después, ya en casa, en la mesa de la cocina, dan pie a una conversación que se extiende hasta que se enfría el café. Vale la pena seguirle el rastro a este proyecto, y mientras tanto, si todavía no lo hicieron, vuelvan a abrir el libro y miren de nuevo esa lámina del zorro: todo lo importante que tienen para decir esta película, y esta historia, está de algún modo ahí adentro.

JK
Julia KaplanCultura y espectáculos

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