Wile E. Coyote, el eterno perseguidor, finalmente se sienta en el banquillo: llega a los cines Coyote vs. Acme junto a Will Forte
La nueva película de los Looney Tunes cruza al Coyote con un abogado humano interpretado por Will Forte, en un relato que combina animación con acción real, humor físico y la épica de los intentos fallidos. Una historia de perseverancia, injusticia y amistad improbable que reinventa al personaje más obstinado de la Warner.

Confieso que, de toda la galería de personajes que pueblan el universo Looney Tunes, siempre me quedé con el que menos suerte tiene. Sí, hablo del Coyote, ese depredador empecinado que lleva décadas cayendo al vacío, aplastado por sus propias trampas y volviendo a levantarse con la misma cara de dignidad ofendida. Por eso, cuando supe que finalmente iba a tener su propia película —y nada menos que junto a un abogado humano encarnado por Will Forte— sentí una satisfacción casi personal, como si el destino le debiera una y por fin se la estuviera cobrando.
Un corto eterno convertido en largo metraje
La idea de base es tan sencilla como genial: tomar la fórmula de los cortos clásicos —un plan ingenioso, un obstáculo inesperado, un final humillante— y estirarla hasta convertirla en un relato de casi hora y media. Coyote vs. Acme hace exactamente eso, pero con un giro que justifica el salto de formato: el personaje animado ya no persigue al Correcaminos, sino que se embarca en una cruzada legal contra la poderosa corporación Acme, esa fábrica de productos defectuosos que todos recordamos como cómplice silenciosa de cada uno de sus fracasos.
Lo que en los cortos era apenas un logo en una caja de dinamita, aquí se convierte en el motor de una historia de justicia y reparación. El Coyote, harto de que nadie responda por las escaleras que se doblan, los cohetes que se agotan a mitad de camino y las anclas que caen del cielo justo cuando no deben, decide llevar su caso a los tribunales. Es el viejo chiste elevado a la categoría de epopeya legal, y funciona porque respeta la esencia del personaje sin traicionar su lógica interna.
Will Forte como contraparte humana
La elección de Will Forte para interpretar al abogado que termina acompañando al Coyote en esta aventura no es casual. El actor tiene esa capacidad particular de transmitir torpeza entrañable y buena voluntad genuina, dos cualidades que su personaje necesita para que la dupla funcione. En la pantalla, Forte compone a un tipo común, con sus propios problemas y fracasos a cuestas, que encuentra en la causa del Coyote algo parecido a una redención. Es un vínculo que la película construye con paciencia, dejando que las situaciones cómicas vayan tejiendo una amistad improbable entre especies.
Porque ese es, a mi entender, el verdadero corazón de Coyote vs. Acme: la relación entre un dibujo animado con reglas físicas propias y un ser humano atado a las leyes de la gravedad y de los tribunales. Los dos persiguen lo mismo —una suerte que se les escapa, una injusticia que reparar— aunque cada uno lo haga con herramientas radicalmente distintas. Esa asimetría es la que genera las mejores escenas y la que le da al filme su voltaje emotivo.
Un género con antecedentes
“Perseguir, fracasar y volver a intentarlo: la fórmula que durante décadas funcionó en cortos de pocos minutos ahora se expande hasta convertirse en una historia con alma de juicio y corazón de cartoon.”Julia Kaplan
La mezcla de personajes animados y actores reales no es nueva en el universo Looney Tunes. Ya Space Jam había cruzado a los dibujos con figuras del deporte —el caso más emblemático fue el de Michael Jordan—, mientras que Looney Tunes: De nuevo en acción repitió la fórmula con resultados desparejos. Lo que distingue a esta propuesta es que coloca al Coyote en el centro de la trama y no como parte de un elenco coral: él es el protagonista absoluto, y todo lo demás orbita a su alrededor, incluido el personaje de Forte.
La perseverancia como motor
Hay algo profundamente humano en la obstinación del Coyote, y creo que por eso seguimos riéndonos con sus tropiezos después de tantos años. Cada caída, cada explosión, cada precipicio al que cae con los brazos abiertos es también un acto de fe: la convicción de que el próximo intento será distinto, de que la próxima trampa funcionará, de que el Correcaminos —o en este caso, la justicia— estará ahí para ser alcanzado. La película recoge esa temática y la amplifica: ya no se trata solo de atrapar un pájaro veloz, sino de sostener una causa cuando nadie cree en ella.
- Coyote vs. Acme combina animación tradicional con actores reales en una historia ambientada en los tribunales.
- Will Forte interpreta a un abogado que se une a la cruzada legal del Coyote contra la corporación Acme.
- La película supera los 90 minutos de duración y expande la fórmula de los cortos clásicos de los Looney Tunes.
- El filme recupera el humor físico característico del personaje y lo cruza con elementos del cine de juicios.
- La perseverancia y la búsqueda de justicia funcionan como ejes temáticos del relato.
Mi recomendación, si me permiten el consejo personal, es que vayan a verla con la misma predisposición con la que miraban los cortos en la televisión de la infancia: dispuestos a reírse con cada tropiezo y a emocionarse con cada levantada. Porque Coyote vs. Acme no es solo una película de cartoons para toda la familia; es, también, una pequeña y entrañable historia sobre no rendirse, sobre aliarse con quien uno no esperaría y sobre confiar en que, aunque la Acme del mundo nos venda siempre productos fallidos, la insistencia tiene su propia recompensa. Y si no que se lo pregunten al Coyote, que lleva más de medio siglo demostrando que caer no es lo mismo que fracasar.
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