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Abel Pintos, a la espera del Papa: "Recibimos la confirmación de que va a existir la posibilidad"

El cantante confirmó la invitación del Vaticano para actuar ante León XIV durante su visita al país, aunque aclaró que todavía no hay precisiones sobre el formato ni el repertorio. Mientras tanto, repasa sus canciones y prepara una propuesta que pondrá a consideración de los organizadores. Las gestiones se concentran en su productora Plan Divino y la emoción ya se coló en su voz: "Soy un hombre de fe".

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Julia KaplanCultura y espectáculos · 26 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

"Recibimos la confirmación de que va a existir la posibilidad. Todavía estamos esperando una mayor cantidad de detalles". Con esa frase, medida y prudente como quien no quiere alimentar expectativas antes de tiempo, Abel Pintos describió el estado actual de la convocatoria que le llegó desde el Vaticano para cantar ante el papa León XIV durante su próxima visita a la Argentina. No es un anuncio cerrado, pero tampoco un rumor: es un sí condicional, pendiente de definiciones logísticas y artísticas que, según contó el propio músico, se irán aclarando con el correr de los días.

Lo cierto es que la invitación existe, llegó por los canales formales y ya puso a Pintos delante de una tarea que excede lo musical: elegir qué decir, y cómo decirlo, en un escenario atravesado por la fe. Porque si algo quedó claro en sus últimas declaraciones es que para el cantante este llamado no es un evento más en la agenda, sino un hecho que lo interpela en lo más personal. "Soy un hombre de fe y me alegra enormemente. Me cuesta encontrar las palabras, sobre todo por la consideración", confesó, con ese tono contenido que suele usar cuando la emoción lo supera.

Un repertorio en construcción

Mientras las conversaciones avanzan a paso de iglesia —que es, como se sabe, un paso aparte—, Pintos se dedica a una de las partes más lindas y más difíciles del trabajo de un cantante: revisar su propio catálogo con ojos nuevos. La idea, según explicó, es armar una selección y ponerla a disposición de los responsables del encuentro para que sean ellos los que terminen de orientar la propuesta. "Elegiré una cantidad de canciones determinadas, las propondré y ellos podrán guiarme en ese sentido", adelantó, y dejó en claro que todavía no hay un listado definitivo ni títulos confirmados sobre la mesa.

Ahora bien, ¿qué criterio usa para elegir? Acá aparece un dato que me parece valioso y que ayuda a entender por qué la invitación lo conmovió tanto. Pintos reconoció que muchas de sus composiciones nacieron de momentos atravesados por la fe o por la búsqueda de contención emocional, incluso cuando en la superficie puedan leerse como relatos de experiencias cotidianas. Esa doble lectura, la del oyente y la del autor, es la que está revisitando ahora, en un ejercicio íntimo que mezcla lo artístico y lo espiritual como pocas veces se permite un músico popular delante de un micrófono.

Quién lleva la lapicera

Para no marearse con trascendidos ni alimentar versiones que circulan por ahí, Pintos pidió prudencia y derivó las comunicaciones a su productora, Plan Divino, que es la que centraliza las gestiones con el Vaticano. Desde el entorno del artista confirmaron la existencia de la propuesta y admitieron que todavía faltan precisiones sobre el formato de la actividad, el lugar, la fecha exacta y, por supuesto, el repertorio. La complejidad de organizar una visita papal, explican, hace que las novedades lleguen de manera gradual, casi como gotero, y eso es lo que el cantante prefiere respetar antes que hablar de más.

En paralelo, la Conferencia Episcopal Argentina presentó "Argentina con el papa León" como canción oficial de la visita, una obra que fue elegida por el jurado de un Concurso Nacional y que formará parte del dispositivo musical del encuentro. Se trata de una pieza institucional, distinta del posible aporte de Pintos, aunque ambas confirman que la visita papal viene con banda sonora propia y con una intención clara de darle un marco artístico y espiritual a la jornada.

Una invitación que lo toca de cerca

Hay algo que me gustaría destacar y que va más allá de lo noticiable: la manera en que Pintos habló del llamado. No lo presentó como un logro de carrera ni como un sello de prestigio internacional, que también lo es, sino como una alegría personal atravesada por la creencia. Esa distinción, la de separar el reconocimiento profesional del llamado interior, es la que le dio densidad humana a sus declaraciones y la que, creo, conecta con buena parte de su público: un oyente que sabe que detrás de cada canción de Abel hay una biografía que se cuenta en primera persona.

Por eso, mientras espera las precisiones que faltan, el —perdón, el cantante— sigue adelante con lo único que puede hacer hoy: repasar su obra, elegir con cuidado y prepararse para un momento que, si se concreta, promete quedar en la memoria colectiva. Mi recomendación, si me permiten el consejo de lectora antes que el de periodista, es escuchar esta semana algunas de sus canciones más queridas con auriculares y sin apuro. Varias de ellas, como él mismo sugirió, suenan distinto cuando uno sabe que nacieron de una búsqueda de fe. Y, a la luz de esta invitación, se entiende por qué eligió esas palabras y no otras para contarlo.

JK
Julia KaplanCultura y espectáculos

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