Saltar al contenido
Viernes, 16 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instanteBuscar ⌕
Era Hora Noticias

Era Hora Noticias

Portada — Vida —

Ciática: cuando el movimiento ayuda y cuando el cuerpo pide parar

Una fisioterapeuta británica repasó ejercicios de cadera, abdomen y zona lumbar para acompañar el tratamiento del nervio más largo del cuerpo, y la columna fue comparada con un cable cuyas islas tienen sus propias reglas. La advertencia es clara: si el dolor crece, hay que detenerse y consultar.

CN
Carla NazarSociedad · · 5 min de lectura
 Ciática: cuando el movimiento ayuda y cuando el cuerpo pide parar

Lo primero que uno tiene que aprender cuando el nervio ciático empieza a pasar factura es que no todo movimiento sirve para todos ni en cualquier momento. La idea de estirarse hasta que el dolor ceda, esa costumbre tan arraigada en la cultura del aguante, puede terminar complicando lo que arrancó como una molestia soportable. Por eso, antes de buscar una postura milagrosa, conviene escuchar qué dice el cuerpo y, sobre todo, saber en qué momento hay que dejar de hacer y salir a consultar. La fisioterapeuta Jennifer Howe lo resume en pocas palabras: si el ejercicio aumenta el dolor o la presión, se interrumpe. Si aparece debilidad, una pérdida evidente de sensibilidad o problemas para controlar la vejiga y los intestinos, no hay espera que valga: la consulta médica va de inmediato.

Yo vengo escuchando historias parecidas desde hace años en esta profesión, enfermedad por aplastamiento de vértebras, hernia de disco, contractura que no cedía. La gente llega al consultorio de Jennifer, en Norwich, Inglaterra, después de probar de todo: sesiones de masajes, calmantes, reposo absoluto, fajas, calor, hielo. Y casi siempre se repite la misma escena: un paciente sentado en el borde de la camilla, moviéndose con cuidado, mirando de reojo el colchoneta del piso como esperando que el ejercicio le devuelva la vida que le sacó el dolor. Jorge Rodríguez, de 52 años, me cuenta que lleva tres meses con la pierna derecha dormida desde la nalga hasta el tobillo. Trabaja en una fábrica de muebles en Grand Bourg, provincia de Buenos Aires. Empezó con un hormigueo que achacó a la, a las horas parado en la línea de montaje, a la mala suerte. Recién fue al médico cuando se le cayó un taladro de la mano sin sentirlo. Eso que el doctor describe, la debilidad, es justamente una de las señales de alerta.

Qué es la ciática y por qué se siente así

El cirujano ortopédico de columna Rohan Desai, también de Norwich, suele explicárselo a sus pacientes con una imagen simple. El nervio ciático es el más largo del cuerpo, nace en la zona lumbar, pasa por la cadera y los glúteos, y baja por detrás de cada pierna hasta el pie. Cuando algo lo irrita en su recorrido, generalmente una hernia de disco, un estrechamiento del canal o una contractura profunda del músculo piriforme, el dolor puede sentirse como un latigazo, una quemazón o un hormigueo que recorre toda esa trayectoria. Lo que el paciente siente en la pierna muchas veces es solo la punta del iceberg: el origen suele estar más arriba, en la columna lumbar. Jorge me dice que él nunca hubiera sospechado que el origen estaba en la espalda. El dolor le arrancó en la nalga y bajó. Recién cuando el traumatólogo le pidió una resonancia magnética descubrió que tenía una hernia, tres discos desgastados y un canal raquídeo estrechado en las últimas vértebras lumbares.

Howe trabaja con ejercicios suaves que no buscan forzar la zona, sino movilizar las estructuras que la sostienen. Su razonamiento es que si la cadera y la columna lumbar se mueven con libertad, la presión sobre el nervio tiende a distribuirse mejor. Pero aclara que ninguna rutina sirve para todos por igual. Cada persona responde distinto, y lo que alivia a uno puede empeorarle el cuadro a otro. Por eso insiste en la consigna de parar si duele más.

  • Para movilizar la cadera, acostado boca arriba, cruzar un tobillo sobre la rodilla de la pierna opuesta y llevar ambas hacia el pecho. Mantener la posición unos 30 segundos, repetir tres veces por lado.
  • Para elongar la pierna que duele, sostenerla por detrás de la rodilla y acercarla despacio hacia el hombro del lado contrario, sin tirones. Mantener 30 segundos, repetir tres veces.
  • Para activar el abdomen, acostado boca arriba con las piernas flexionadas y los pies apoyados en la cama, contraer el abdomen para que la zona baja de la espalda toque el apoyo. Diez repeticiones de cinco segundos cada una.
  • Para aliviar la zona lumbar, llevar ambas rodillas al pecho y sostener 30 segundos, tres veces, siempre que el dolor baje y no suba.
  • Para hernias de disco, acostarse boca abajo y apoyarse sobre los antebrazos con los codos debajo de los hombros. Sostener 30 segundos y repetir solo si el dolor que baja por la pierna disminuye.

Cuando el cuerpo habla y hay que escucharlo

El Instituto Nacional para la Salud y la Excelencia Clínica del Reino Unido, conocido por la sigla NICE, recomienda que la vuelta a las actividades cotidianas se haga de manera gradual, según cómo evolucione cada persona. No hay plazos fijos. Jorge, el paciente de Grand Bourg, me cuenta que él intentó volver a la línea de montaje a la semana de empezar con los estiramientos. Le fue mal. El dolor volvió más fuerte. Recién cuando entendió que la rehabilitación lleva tiempo y que los ejercicios hay que hacerlos todos los días, sin apurarse, empezó a notar que el hormigueo de la pantorrilla se transformaba en un dolor tolerable, conocido solo en ciertos movimientos. Ahí entendió que la cabeza también era parte del tratamiento, rehabilitación que implica ritmo de readaptation.

“Si el ejercicio aumenta la molestia o la presión, hay que interrumpirlo. Si aparece debilidad, pérdida marcada de sensibilidad o dificultades para controlar la vejiga o los intestinos, corresponde buscar atención médica sin demorar la consulta.”Jennifer Howe, fisioterapeuta, Norwich

Jorge me dice que lo que más le costó fue aprender a parar. Uno está acostumbrado a aguantar, a seguir, a no quejarse. Pero el cuerpo, cuando se trata del ciático, suele hablar claro. Y cuando empieza a hablar, lo mejor que uno puede hacer es escucharlo y, si hace falta, llamar a un profesional. La salud, como el oficio de escribir estas líneas, se construye todos los días, sin apurarse, sin forzarla, sin inventar titulares.

CN
Carla NazarSociedad

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo