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Dulce de membrillo en carreras largas: por qué sirve como combustible y por qué no alcanza solo

Un estudio sobre una lámina de membrillo con almendra abre el debate sobre qué aporta y qué le falta a este clásico de la mesa argentina cuando se lo lleva a una prueba de resistencia.

CN
Carla NazarSociedad · 27 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

En una cocina de Mendoza, Daniela prepara una fuente de dulce de membrillo casero mientras acomoda su mochila para el próximo entrenamiento largo. Corta la pasta en cuadrados prolijos, los envuelve en papel film y los guarda en un bolsillo lateral del riñonera. Hace años que corre medias maratones y, antes de gastar en geles importados, decidió probar lo que tenía en la alacena. Le rindió. Pero también aprendió, a fuerza de errores digestivos y malas mediciones, que el dulce solo no resuelve una carrera exigente.

La pregunta que sobrevuela a los runners aficionados es si ese atajo casero funciona de verdad. La respuesta corta, según el análisis que repasamos acá, es que sí puede aportar energía, pero no cubre por sí solo la alimentación ni la hidratación que demanda una prueba prolongada.

Cuánta energía entrega, según el corte

El problema práctico es simple: un trozo de dulce de membrillo no trae la información nutricional exacta que tiene un gel comercial. La cantidad de carbohidratos por porción depende de la receta, del punto de cocción y de si se le agregó azúcar extra o solo la propia de la fruta. Por eso, antes de planificar cuántas unidades llevar a una carrera, conviene mirar la etiqueta o, en el caso de una preparación casera, estimar la composición a partir de los ingredientes.

Esa información es la que permite comparar. Un gel suele detallar sus gramos de carbohidratos por unidad; el membrillo varía. Entonces, un pedazo elegido a ojo no equivale necesariamente a un sobre industrial, y subestimar el combustible puede pasar factura en los últimos kilómetros.

  • Revisar la etiqueta o calcular los carbohidratos según los ingredientes.
  • Comparar la porción con la dosis que suelen tener los geles o barritas usadas en entrenamientos.
  • Definir cuántos gramos de dulce se necesitan por hora según la duración y la intensidad.
  • Probar esa mezcla en entrenamientos previos, nunca en la carrera.
  • Contemplar líquidos y electrolitos en el plan general.

La prueba del entrenamiento, antes de la carrera

La tolerancia digestiva es la otra mitad. La Sociedad Internacional de Nutrición Deportiva suele recordar que las necesidades cambian según la exigencia, el ambiente y la tolerancia intestinal de cada persona. Una mezcla de membrillo, avena y frutos secos puede funcionar como desayuno o colación previa, pero durante el trote la fibra y las grasas hacen más lenta la digestión y pueden generar molestias.

Daniela, que volvió a su casa después de correr 25 kilómetros con alta humedad, cuenta que en su primer intento le cayó pesado el membrillo con almendras a los 40 minutos. Bajó el ritmo, se le revolvió el estómago y tuvo que parar. Desde entonces, prueba cada variante en los entrenamientos largos del club de San Martín y descarta lo que no tolera. La recomendación de la Asociación Dietética Británica apunta en el mismo sentido: consumir carbohidratos beneficia el rendimiento cuando el ejercicio intenso supera la hora, siempre que el estómago los acepte.

“Un pedazo elegido a ojo no equivale a un sobre comercial; y un estómago que digiere bien en reposo no siempre responde igual bajo esfuerzo.”Sociedad Internacional de Nutrición Deportiva, citada por el informe

La referencia habitual para actividades de más de una hora es de 30 a 60 gramos de carbohidratos por hora, con ajustes individuales. Eso significa que hay que pensar el membrillo como un combustible más dentro de una estrategia que incluye agua y, según el calor y la sudoración, sales de reposición.

Lo que el membrillo no resuelve

El dulce no sustituye los líquidos ni aporta el sodio que se pierde con el sudor. En sesiones largas, sobre todo con calor o humedad, alimentación e hidratación van de la mano. Y al terminar, reponer carbohidratos es solo una parte: la comida de recuperación puede necesitar proteínas, minerales y líquidos adicionales, según el esfuerzo y el tiempo hasta la próxima sesión.

El estudio que reavivó la conversación en los grupos de running no evalúa pruebas deportivas con la lámina de membrillo con almendra, sino su composición y actividad. Sirve para dimensionar el aporte, pero deja en claro que ningún alimento, por tradicional que sea, reemplaza un plan probado. Daniela ya tiene su lista: membrillo cortado en porciones medidas, geles para los picos de exigencia, agua con sales en los puestos y, al cruzar la meta, algo con proteínas. Lo demás, lo aprendió en la ruta.

CN
Carla NazarSociedad

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