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Viernes, 16 de octubre de 2026
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El petróleo empujó la inflación mayorista de septiembre al 3,2% y encendió la alarma sobre los precios que se vienen

El IPIM subió 1,1 puntos más que en agosto, con el bloque de productos primarios saltando 7,9% y alimentos y bebidas acumulando 16,9% en el año. El crudo, que trepó 15% en el mes, aportó casi la mitad del aumento general y reavivó el debate sobre el pass-through a las góndolas.

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Ana Laura QuinteroAmbiente y energía · · 4 min de lectura
El petróleo empujó la inflación mayorista de septiembre al 3,2% y encendió la alarma sobre los precios que se vienen

El Índice de Precios Internos al Por Mayor (IPIM) que publica el INDEC cerró septiembre en 3,2%, una aceleración de 1,1 puntos respecto del 2,1% registrado en agosto, y se convirtió así en la suba mensual más fuerte del año, impulsada por un salto del petróleo crudo y el gas del 15% en el mismo período que, por sí solo, aportó 1,43 puntos porcentuales al resultado general, es decir, casi la mitad de la variación total del mes, en un escenario donde los precios mayoristas acumulan 22,8% en lo que va de 2026 y 29,2% en los últimos doce meses, de acuerdo con los datos difundidos por el organismo de estadística.

El dato no es menor si se observa la composición: mientras los productos manufacturados avanzaron un moderado 1,9% en el mes y acumulan 18,7% en el año, el bloque de productos primarios, que reúne materias primas agropecuarias y energéticas, se disparó 7,9% en septiembre, con una variación interanual del 44,1% y un acumulado anual de 38,1%, configurando un cuadro en el que la energía opera como vector central de la presión inflacionaria y deja en offside a cualquier lectura que pretenda desligar la dinámica de los precios internos del comportamiento del crudo en los mercados internacionales.

¿Qué pasó con los alimentos y bebidas, lo que más mira el consumidor?

En el segmento que llega con más fuerza al bolsillo de los hogares, alimentos y bebidas registró una suba de 1,7% en septiembre y acumula 16,9% en lo que va del año, una cifra que, aunque inferior al promedio mayorista, confirma que la tendencia de fondo ya se está trasladando a las góndolas, dado que los precios mayoristas suelen ser la antesala de los movimientos en el mostrador y funcionan como señal de alerta para los formadores de precios en toda la cadena de comercialización.

  • Petróleo crudo y gas: +15% en septiembre; acumulado 2026: 77,1%.
  • Productos primarios (agropecuarios y energéticos): +7,9% en el mes; +44,1% interanual.
  • Manufacturados: +1,9% en septiembre; acumulado 2026: 18,7%.
  • Textiles: +3,5% mensual, lideraron las subas dentro de manufacturas.
  • Impresiones y reproducción de grabaciones: +3%; tabaco: +2,8%.
  • Alimentos y bebidas: +1,7% en el mes; 16,9% acumulado en el año.
  • Productos importados: +0,4% en septiembre, actuaron como ancla a la baja.

¿Qué lectura deja la foto mayorista para los próximos meses?

La diferencia entre lo que muestra el IPIM y lo que efectivamente paga el consumidor en la góndola es, justamente, la discusión que el nuevo dato vuelve a poner sobre la mesa: si el crudo aporta casi la mitad de la suba mayorista del mes y los productos primarios treparon 7,9%, el pass-through hacia alimentos y bebidas luce como una cuestión de tiempo más que de voluntad, sobre todo en un contexto donde la energía pesa un eje central en los costos de producción, logística y distribución, y donde la moderación que aportaron los importados, con apenas 0,4% de variación, difícilmente alcance para compensar el resto del índice en los próximos meses.

En términos concretos, la foto que dejó septiembre deja en evidencia un patrón que la política económica no logra desactivar: los mayoristas se aceleran por el lado de la energía, los alimentos y bebidas los siguen a un ritmo menor pero sostenido, y los importados operan como única válvula de contención relativa, una combinación que, mientras no se aborde con instrumentos específicos sobre el precio de la energía y la formación de precios en la cadena agroindustrial, seguirá alimentando una inflación de dos pisos, con mayoristas mucho más calientes que minoristas pero con ambos termómetros marcando para arriba, y con la pregunta aún abierta sobre cuánto tardará esa brecha en cerrarse en perjuicio del bolsillo de los consumidores.

¿Qué falta hacer para descomprimir la presión que muestra el IPIM?

El menú de pendientes es conocido y el problema, también: falta un esquema de cobertura cambiaria o de estabilización de corto plazo para atenuar el traslado de los picos internacionales del crudo a los precios internos, falta avanzar en acuerdos sectoriales con la industria de alimentos y bebidas para anclar expectativas en los rubros de mayor sensibilidad social, falta transparentar la formación de precios en las cadenas de intermediación agropecuaria y energética donde se concentra buena parte de la suba del mes, y falta, sobre todo, un plan energético que baje la exposición del país a la volatilidad del petróleo importado, porque, como acaba de recordar el INDEC, cuando el crudo se mueve 15%, los mayoristas argentinos se mueven 3,2%, y cuando los mayoristas se mueven así, la cuenta llega, indefectiblemente, a la góndola.

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Ana Laura QuinteroAmbiente y energía

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