Los primeros 90 días con antipsicóticos: la ventana crítica que nadie debería atravesar sin un control médico
Un estudio británico con casi 97.000 pacientes demostró que el azúcar en sangre y el peso se disparan en los tres meses iniciales del tratamiento. Especialistas argentinos recomiendan mediciones metabólicas antes de empezar y durante ese período.

A Patricia le costó entender por qué su hermana, que apenas había cumplido 39 años en una ciudad del norte de Córdoba, había empezado a subir de peso de manera tan abrupta y a sentir una sed constante que no la dejaba dormir. La respuesta, que llegó después de varias consultas y un análisis que confirmó diabetes tipo 2, estaba en el cajón de la mesita de luz: un blíster de comprimidos que su psiquiatra le había recetado hacía poco menos de tres meses para tratar un cuadro psicótico. La historia de esa mujer, que es la de miles de argentinos y argentinas que empiezan un tratamiento con antipsicóticos, acaba de ser puesta bajo la lupa por una investigación de la University College London que acaba de publicar la revista The Lancet Psychiatry y que vuelve a poner sobre la mesa algo que los especialistas locales venían pidiendo a gritos: que los primeros 90 días de medicación no se transiten sin un control metabólico riguroso.
Lo que dice el trabajo
El equipo encabezado por Juan Carlos Bazo-Alvarez, docente e investigador principal de la University College London, revisó las historias clínicas de casi 97.000 adultos en Inglaterra que empezaron a tomar antipsicóticos de segunda generación entre 2000 y 2023. Comparó cómo evolucionaban sus niveles de azúcar en sangre y su peso antes y después de recibir la primera receta. Lo que encontró es contundente: durante los primeros 90 días, el azúcar subió aproximadamente 14 veces más rápido y el peso unas 9 veces más rápido que en el período previo al tratamiento. La aceleración no fue pareja entre los cuatro fármacos estudiados —olanzapina, quetiapina, risperidona y aripiprazol—. La olanzapina fue la que mostró los cambios más pronunciados, con un aumento de la glucemia unas 50 veces más rápido y del peso unas 10 veces más rápido.
“Nuestro estudio muestra que los primeros 90 días después de comenzar el tratamiento son un período clave en el que pueden comenzar los cambios relacionados con la diabetes y el aumento de peso. Con esta información en la cabeza, los profesionales de la salud deberían verificar tanto el peso como el nivel de azúcar en la sangre antes de comenzar el tratamiento y nuevamente durante los primeros meses posteriores.”Juan Carlos Bazo-Alvarez, investigador principal y docente de University College London
Quiénes pagan el precio más alto
- Las personas que ya tenían prediabetes al iniciar el tratamiento desarrollaron diabetes tipo 2 en el 19% de los casos dentro de los dos años siguientes, contra apenas el 3% de quienes partían con niveles normales de glucosa.
- Las mujeres mostraron cambios más acelerados: su azúcar en sangre subió unas 24 veces más rápido durante los primeros 90 días, frente a unas 10 veces en los hombres.
- La olanzapina fue el fármaco con mayor impacto metabólico: hasta 50 veces más velocidad en la suba de azúcar y 10 veces en la suba de peso.
El hallazgo, publicado el 14 de octubre, coincide con lo que los psiquiatras argentinos vienen viendo en los consultorios. Bazo-Alvarez, que dialogó con medios especializados, fue claro al subrayar que la detección temprana permite actuar antes de que los cambios se consoliden. Al verificar de manera temprana, dijo, los médicos pueden detectar problemas antes y ofrecer apoyo, consejos o tratamiento para ayudar a prevenir problemas de salud más graves más adelante. La recomendación, traducida a la realidad del sistema de salud local, es tan simple como difícil de aplicar: pedir una glucemia en ayunas, un peso y, de ser posible, un perfil lipídico antes de la primera receta, y repetir esas mediciones al mes, a los tres meses y, luego, cada seis meses.
Patricia, la hermana del norte cordobés, tuvo la suerte de que un endocrinólogo la atendió a tiempo. Hoy sigue tomando su medicación, pero con un plan alimentario, ejercicio y controles trimestrales que le permiten sostener el tratamiento sin que la diabetes avance. Su caso, que es el de tantas familias en cada provincia argentina, recuerda que la salud mental y la salud metabólica no pueden mirarse por separado, sobre todo en esa ventana crítica de los primeros 90 días donde, como acaba de confirmar la ciencia, se juega buena parte del futuro del paciente.
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