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Viernes, 16 de octubre de 2026
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León XIV se recupera en el Gemelli y los médicos ponen en duda su gira por el Cono Sur

A dos días de la operación que le extirpó un nódulo maligno del pulmón derecho, el pontífice camina, come y concelebró una misa en el hospital. Los cirujanos advirtieron que la presurización de un avión puede colapsar el órgano operado, por lo que su viaje a Uruguay, Argentina y Perú quedó sujeto a autorización médica.

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Carla NazarSociedad · · 3 min de lectura
León XIV se recupera en el Gemelli y los médicos ponen en duda su gira por el Cono Sur

Desde la décima planta del hospital Gemelli, en Roma, el papa León XIV arrancó la mañana del jueves con una rutina que, para cualquier paciente de su edad, sería una pequeña victoria: desayunó, caminó por la habitación y completó los ejercicios de fisioterapia que le habían indicado tras la cirugía del martes. Lo que para un jubilado italiano sería un trámite de rehabilitación, para el jefe de la Iglesia católica es la antesala de una decisión que tiene en vilo a tres países del Cono Sur.

Al cierre de esta nota, me acerco mentalmente a la sala del piso alto del Gemelli e imagino a monseñor Robert Prevost —ese hombre que hace apenas unas semanas dejó su trabajo cotidiano en el Vaticano para calzarse la túnica blanca— recorriendo el pasillo con la vía intravenosa todavía enchufada. Es la imagen que eligió difundir la Oficina de Prensa de la Santa Sede: la de un pontífice que ya se mueve por sus propios medios, dos días después de que los cirujanos le resecaran el lóbulo inferior del pulmón derecho.

Una cirugía con diagnóstico confirmado

La intervención se realizó el martes en el Gemelli, ese hospital universitario al que van a parar todos los papas que pasan por un quirófano. Los cirujanos trabajaron con técnica videoasistida durante unos noventa minutos, aunque el tiempo total dentro del quirófano se estiró hasta las tres horas. El estudio histológico hecho durante la propia operación confirmó lo que los estudios previos venían anticipando: se trataba de un adenocarcinoma pulmonar, un tumor maligno que ya estaba localizado y que, según el parte oficial, pudo extraerse sin complicaciones. León XIV se despertó sin dificultades, respiró por sus propios medios y al día siguiente ya estaba en pie.

“Si todo va bien y la situación se desarrolla como se predijo inicialmente, el viaje se llevará a cabo.”cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano

El parte médico del jueves llevó la firma de dos profesionales del Gemelli: Luigi Carbone, el cirujano torácico que lo operó, y Stefano Margaritora, jefe de Cirugía Torácica del hospital. La radiografía de tórax que pidieron de rutina arrojó el resultado más esperado: el pulmón intervenido muestra buena recuperación, y los análisis de sangre dieron valores normales. El equipo agregó que el pontífice retomó el desayuno y el almuerzo habituales y que por la tarde del miércoles incluso concelebró una misa en un espacio acondicionado en la décima planta, junto a sus asistentes más cercanos.

Por qué un avión puede ser un riesgo

  • La presurización de la cabina de un avión varía durante el vuelo y, al descender, la presión externa aumenta.
  • El aire que pueda haber quedado en la cavidad torácica después de la cirugía se expande con esos cambios.
  • Esa expansión puede desplazar tejido y provocar el colapso del pulmón recién operado, una complicación conocida como neumotórax.
  • Por eso la autorización para volar depende de estudios por imágenes que descarten aire residual en el tórax.
  • El cardiológico y el equipo de vuelo del Vaticano aguardan ese visto bueno antes de confirmar la gira.

Quien explicó el riesgo clínico con más detalle fue el cirujano Edoardo Mercadante, del equipo que intervino al papa. Contó que cualquier resto de aire en el tórax puede expandirse con los cambios de presión típicos de la cabina de un avión comercial y, en el peor de los escenarios, desencadenar el colapso del pulmón. Es la razón por la que el alta hospitalaria —prevista en alrededor de una semana— no necesariamente coincide con la autorización médica para subirse a un avión. Esa segunda decisión, aclaró el cardenal Parolin desde el Vaticano, le corresponde exclusivamente a los especialistas que lo tratan.

En pocas palabras: León XIV hoy está bien, pero bien no es lo mismo que apto para volar. Su proyectada gira por Uruguay, Argentina y Perú quedó por ahora en un limbo clínico que recién se va a despejar cuando los médicos consideren que el pecho del pontífice toleró los controles por imágenes sin sorpresas. Mientras tanto, el hombre que recorre el pasillo del Gemelli con el suero a cuestas sigue siendo, también en eso, una señal para tres pueblos del sur que ya habían empezado a contar los días para recibirlo.

CN
Carla NazarSociedad

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