Pibe de River la descosió en el último suspiro y Argentina va por el oro en Rosario
Santiago Espíndola convirtió sobre el cierre el 1-0 ante Perú que metió a la Sub-19 en la final de los Suramericanos. Será el viernes, a las 15, en el estadio Marcelo Bielsa, con rival a definir entre Paraguay y Chile.

Digan lo que quieran, pero hay partidos que se ganan con el alma. Y este lo ganó Argentina así, con el reloj en llamas y las pulsaciones a mil. La Sub-19 de Diego Placente sacó del medio el boleto a la final de los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 con un golazo de Santiago Espíndola, el pibe de River, cuando ya se cantaba el empate sin goles en Rosario.
Seamos sinceros: el trámite fue de esos que te dejan con la miel en los labios hasta el último instante. Argentina manejó la pelota, pisó el área rival y generó lo que tenía que generar. Pero el arco se negaba a abrirse, como tantas veces pasa en estas citas decisivas. Perú, agazapado, esperaba su chance para liquidar la historia por penales. No llegó a tiempo.
El gol que vale una medalla
El gol llegó en el minuto final del tiempo reglamentario. Espíndola, con esa desfachatez que solo tienen los que todavía no aprendieron a tener miedo, resolvió el cruce con una definición que desató el delirio. Fue 1-0, fue medalla asegurada y fue, sobre todo, el regreso del fútbol masculino argentino al podio suramericano después de una década larga. El último había sido la plata de 2014, también en Santiago de Chile.
Esa medalla ya está en el bolsillo. Plata como mínimo, oro como horizonte. Lo que resta es el partido del viernes 25 de septiembre, a las 15, en el mismísimo estadio Marcelo Bielsa de Rosario, donde la selección acaba de sacarse de encima a Perú. El adversario saldrá del cruce entre Paraguay y Chile, todavía pendiente.
- Rivales por el oro: Paraguay o Chile, según lo que resuelvan entre ellos.
- La fecha: viernes 25 de septiembre.
- La hora: 15.
- La sede: estadio Marcelo Bielsa, Rosario.
- El antecedente que ilusiona: Argentina fue campeón suramericano en Rosario 1982 y en Santiago de Chile 1986.
Hay cosas que el fútbol no explica con números. Explica con lágrimas, con camisetas abrazadas, con pibes que todavía no saben la magnitud de lo que acaban de conseguir. Esta camada de Placente ya tiene su lugar en la historia grande del seleccionado. Ahora falta la última página, la que se escribe con oro. Y la escribe este viernes, a las 15, en Rosario. Ahí los espero.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Seguí leyendo

Campazzo y Laprovittola regresan este fin de semana a la Selección Argentina

Martínez le puso el moño al 4-0 del United y se la devolvió a Carragher con una sonrisa

Tommy Etcheverry quiere revertir su mal momento en el Masters 1000 de Madrid
